Inducción: Modos Fisiológicos

Por lo general, la práctica de las disciplinas hipnóticas no entraña ningún riesgo, a excepción hecha, del mal uso que se haga de la inducciones del tipo que analizamos en este capitulo. Algunas de las técnicas de inducción que utilizan procedimientos fisiológicos, son absolutamente desaconsejables no tan sólo para el principiante, si no también para cualquier operador, es por esa razón por la que desaconsejo formalmente la práctica de las mismas. Sin embargo tampoco sería justo omitirlas en este texto ya que representan un importante grupo inductivo que debemos conocer.

Quien ha experimentado un sobresalto repentino, una sorpresa o un susto, conoce bien los segundos de desorientación que generan en nuestra mente, esos instantes de confusión se deben a la interrupción del control consciente que ejercemos sobre nuestro cuerpo. De nuevo nos encontramos ante momentos de disociación consciente-subconsciente, pero esta vez son provocados por causas que súbitamente sorprenden a nuestro consciente y generan emociones intensas que provocan serios cambios en nuestro organismo, tales cambios pueden ser transpiración súbita, aceleración cardíaca, descontrol sensorio-motriz.

El consciente, sorprendido repentinamente, necesita cierto tiempo para volver a ejercer el control sobre las funciones del organismo y una vez más el subconsciente del sujeto queda expuesto a cualquier sugestión sin valoración critica consciente.

Los procedimientos fisiológicos, provocan esa separación traumática y utilizan la fragmentación producida para introducir sugestiones de profundización al trance hipnótico. A diferencia de la disociación producida por métodos sensoriales, a la que nos acercamos de un modo gradual y sin sobresaltos, la producida por sistemas fisiológicos es brusca y repentina para el sujeto.

La estrategia a seguir en el grupo de técnicas de inducción fisiológicas, es por tanto simple y obvia

1. Generar o provocar una acción física a partir de la cual se produzca un momento de desconcierto, de confusión en definitiva de disociación brusca.

2. Sincronizar nuestras sugestiones con la disociación creada, con el fin de estabilizar y profundizar el estado de trance.

En el grupo de procedimientos fisiológicos, se encuentran englobados métodos muy dispares tales como las que utilizan la hiperventilación, la interrupción momentánea de la irrigación sanguínea cerebral, la catalepsia etc., como ejemplo a analizar en este apartado utilizaremos un sencillo método de revulsión ocular, para el conocimiento de otros sistemas fisiológicos, consulte el compendio de técnicas en los capítulos finales.

Coloque al sujeto de pie ante usted en una posición relajada y apoye la yema de su dedo índice suavemente sobre un punto entre sus dos cejas, mientras le sugiere lo siguiente:

« Relajese …. y trate de centrar toda su atención en la presión que ejerce mi dedo índice sobre su frente……, imagine entre tanto que su cabeza es trasparente y que usted puede visualizar mi dedo a través de su cráneo…, ahora gire sus ojos suavemente hacia arriba y obsérvelo…..». Cuando el sujeto gira suavemente los ojos para ver nuestro dedo permanecemos unos segundos en silencio y continuamos…» voy a ir moviendo lentamente mi dedo en línea recta sobre su cabeza hasta su coronilla…, sígalo con los ojos mientras imagina que puedo verlo a través de su cabeza transparente…». En este punto inicie el movimiento de su dedo lentamente hacia arriba pasando por su frente y aumentando la presión progresivamente, el sujeto ira girando los ojos hacia arriba forzando estos más y más para poder seguir la ascensión del dedo sobre su cabeza, en el momento de máxima revulsión ocular se producirá el momento de disociación que aprovecharemos para dar una sugestión precisa e imperativa como «¡duerma!».

Esta inducción puede realizarse con los ojos del sujeto abiertos o cerrados, hacerlo con los ojos abiertos nos ofrece la seguridad de que la persona esta siguiendo nuestras instrucciones a la vez que nos da más datos del preciso instante en que se provoca la disociación. Es preciso conseguir la atención total del sujeto antes y durante el transcurso de la inducción. Se trata de una técnica rápida, relativamente efectiva y que carece de contraindicaciones, que bien aplicada puede dar excelentes resultados