Inducción: Utilización de un reloj de arena

Otra inducción que hace uso de un elemento externo. Se trata del romántico reloj de arena, quien haya tenido la oportunidad de observar uno de ellos, conoce bien lo absorto que puede quedarse uno contemplando el fluir de los granos de arena descendiendo uno tras otro.
Como elemento inductivo, también genera la entrada en un trance de forma dulce y calmada.

Colocaremos al sujeto sentado frente a un reloj de arena solicitándole que centre su vista y su atención en el flujo de partículas que van deslizándose hacia el recipiente de abajo, tras unos instantes, le comunicaremos que el proceso de concentración profunda que esta llevando a cabo, lo conducirá a un estado cada vez mayor de somnolencia que finalmente se transformará en un intenso estado de sueño.

Mientras la persona se concentra en el flujo descendente de arena, iremos ofreciéndole las suaves y sedantes sugestiones tradicionales de los métodos de fijación, es decir pesadez de párpados, fatiga ocular, somnolencia, oclusión ocular y finalmente sueño.

Es preferible que el reloj tenga la suficiente arena como para que no debamos invertirlo en un largo período, pero si no fuera así, estaremos atentos para invertirlo cuando sea necesario, sin cesar en nuestras sugestiones.