HIPNOSIS BARCELONA

Inducción: Aparatos Sincro-Inductores

Existen métodos que requieren el apoyo de un elemento auxiliar específico de mayor complejidad que un simple foco de luz, o un punto fijo. Por lo general estos elementos generan brillo, efectos luminosos sonidos o movimientos que provocan la fatiga sensorial con mucha más rapidez que la simple contemplación de un punto o un rayo de luz estático. En este grupo podría incluirse también por ejemplo la cartulina utilizada en el método de contraste de los colores o la figura circular del método del circulo de puntos de Powers. Sin embargo nos referiremos aquí tan sólo a los elementos de apoyo tradicionales y a los utensilios de más reciente uso que impliquen cierta tecnología.
Desde hace unos años, la tecnología nos ha ofrecido toda una serie de aparatos conocidos como Sincro-inductores, que pueden ser utilizados a modo personal o también de forma profesional.

El sincro-inductor se ha transformado en un efectivo auxiliar en la consulta de cualquier terapeuta, pues aunque no es un instrumento especifico para la consecución del estado hipnótico, con su ayuda se facilita enormemente la inducción, especialmente en sujetos resistentes a otras técnicas. De una manera muy sencilla, ya que describir todas las bases teóricas en las que sustenta el funcionamiento de estos aparatos requerirían por si solas todo un volumen, diremos que por lo general constan de una unidad central de la que parten unos auriculares que emiten frecuencias Alpha, Theta y Delta, cuya influencia se potencia mediante la emisión de destellos luminosos que el sujeto percibe a través de unas gafas dotadas, en su interior, de una serie de diodos. Las emisiones luminosas también están sintonizadas a las frecuencias cerebrales, estas emisiones sonoras y luminosas, afectan de un modo diferente según la programación a cada uno de los hemisferios cerebrales del sujeto, consiguiendo efectos de sincronización hemisférica y, según el programa utilizado, la consecución, de un modo pasivo para el sujeto, de estados alterados de conciencia con suma facilidad. También permiten conectar una fuente sonora que emita a la vez música sedante y relajante. Algunas de estas máquinas permiten la programación de secuencias de ondas cerebrales por parte del sujeto, otras simplemente llevan una serie de programas de origen que, por lo general, cubren ampliamente un gran numero de aplicaciones.

No es este el lugar indicado para enumerar toda la impresionante serie de aplicaciones que estos aparatos contemplan en sus manuales de uso, nos centraremos por tanto a los que puedan sernos útiles en la práctica hipnótica.

Fundamentalmente lo más interesante para su empleo en la consecución del trance, es la capacidad de estas maquinas de llevar al sujeto a un estado de relajación inicial, importantísimo en caso de sujetos cuyo estado de tensión o de ansiedad impide cualquier intento hipnótico.

Ya hemos comentado que una de las virtudes del Sincro-inductor, es su capacidad de generar estados alterados de conciencia de un modo controlado por el operador (Algunos de ellos disponen de sensores, que nos permiten hacer una lectura del tipo predominante de ondas en la actividad cerebral del sujeto en cada instante, lo cual es de inapreciable valor para el operador). Dicha capacidad de llevar al sujeto a determinados estados mentales, nos permite efectuar nuestras sugestiones con la seguridad absoluta de que estas son absorbidas por el subconsciente del sujeto.

Con el sujeto preferiblemente tendido en una camilla o sofá, colocaremos el sincro-inductor operando en una frecuencia o un programa de frecuencias que lo vaya llevando gradualmente del estado beta o vigílico inicial a un estado alpha bajo y posteriormente si es posible a un estado theta.

El cerebro del sujeto va adecuándose por bio-imitación a las frecuencias sonoras y lumínicas que la maquina va ofreciéndole, y la hace en un estado de aislamiento sensorial, si nuestra maquina dispone de bio-sensores, estos nos indicarán el momento adecuado para iniciar nuestras sugestiones, en caso contrario deberemos dejar un plazo prudencial de diez a quince minutos en silencio, hasta que el sujeto muestre signos evidentes de relajación profunda.

Ese es el momento en que iniciaremos nuestras verbalizaciones, que serán siempre del tipo Psico-imaginativo, la utilización de técnicas que obliguen a la visualización al sujeto nos conducirán al éxito en todos los casos, poco a poco iremos tomando el control sobre el trance del sujeto, profundizándolo y acostumbrándolo de un modo progresivo a nuestro contacto (No olvidemos que el estado conseguido mediante el sincro-inductor, no nos ha dado ningún control sobre el sujeto, ese es el trabajo que debemos realizar con la secuencia sugestiva, además el sujeto se ha mantenido en un estado de pasiva relajación y un contacto físico brusco sin ser advertido verbalmente con anterioridad, podría sacarlo de su estado, con las consiguientes consecuencias negativas).

Tras ese período de espera en que el sujeto ha ido alcanzando el estado idóneo, manteniendo al sujeto bajo la influencia del sincro-inductor, utilizaremos una técnica psico-imaginativa como la descrita anteriormente que bautizábamos como la del Bosque y la oscuridad progresiva (Obviamente sin la fase de relajación).

Una vez hemos logrado el control del sujeto mediante la adecuada profundización, se le instruye en el sentido de que en un momento le retiraremos las gafas y los auriculares y que justamente por tal circunstancia, permanecerá con los ojos cerrados en tanto su estado se va a hacer aun más profundo incluso que antes y seguiremos con la sesión de hipnosis ya de forma tradicional. Otra variante es permitir que el sujeto continúe bajo la influencia del sincro-inductor, mientras hacemos las sugestiones objeto de la sesión y posteriormente procedemos a la deshipnotización. El abanico de posibilidades de utilización, que estos aparatos nos ofrece, es grande y cada operador puede elegir, de entre ellas, las que considere más adecuadas a sus propósitos.