HIPNOSIS BARCELONA

¿Somos Autómatas?

Siempre me han fascinado los viejos autómatas del pasado, recuerdo con cariño el asombro que causaba en mi infancia los personajes mecánicos del tibidabo.
Esa fascinación no murió en el transcurso de mi vida, siguieron y siguen fascinándome hoy en día, especialmente por una razón…
Tras esas pequeñas obras de arte de madera se escondían complejos mecanismos, para escribir jugar al ajedrez, adivinar el futuro o bailar antiguas danzas.
Todos ellos creados con un propósito y dotados de los mecanismos necesarios para cumplirlo.
Hacer reír a los niños, asombrar a los mayores, inquietar a los menos valientes….. propósitos diversos que se obtenían de esas hermosas figuras de madera, metal pintura y telas.
Tenían vida los autómatas? Tenían la vida para la que habían sido programados… podían sentir?.
Hace pocos meses acudí al tibidabo de nuevo, esta vez acompañado de una preciosa amiga oriental y de su hija pequeña… una pequeña promesa de 6 añitos de edad.
Al pasar por el museo de autómatas, no pude resistirme a entrar… observaba a la niña yendo de acá para allá activando los mecanismos que les daban vida…luego me desentendí de ella (los niños me agotan por encantadores que parezcan) y me dedique a observar de nuevo alguna de aquellas obras de arte de principios del siglo XX… volví a quedar apresado en sus miradas y en sus movimientos..

Al salir… por unos minutos observe a la gente… ahí estaban papa autómata, con mama autómata, y sus niños autómatas.. riendo… y corriendo. Ahí estaba aquella pareja de enamorados autómatas que respondían a su programación besándose sin soltarse de la mano… Ahí estaba mi bella amiga oriental autómata a mi lado… intentando explicarme que le daban miedo esas “ figulas” de madera que se movían… allá estaba yo mismo autómata, respondiendo a mi programación y jugando con la pequeña oriental autómata….

Nunca entenderemos el porque de las cosas, como quizás nunca lo comprendan las figuras de madera y metal con mecanismos que acababa de ver… pero sentí que todos ellos eran una metáfora de nosotros mismos.
Su cuerpo de madera el nuestro de carne, sus mecanismos de metal, el nuestro de músculos y tendones…. pero sobre todo su programación, su existencia para cumplir un propósito y la nuestra. Nuestro operativo para cumplir otros propósitos quizás mas complejos….
¿Somos autómatas? ¿Cual es el propósito de nuestra existencia? … estaba en esos pensamientos cuando la pequeña princesa oriental me desvió la atención hacia ella reclamando que le comprara un globo…. automáticamente le sonreí, automáticamente metí mi mano en el bolsillo, tome algunas monedas que conté automáticamente y alargue de manera automática mi mano con el dinero.. hacia ella.. para que lo comprara.

Ella automáticamente me dio un beso y se alejo unos metros de mi para comprar un instante de felicidad automática

Pedro Alcaraz