Pruebas de Predisposicion a la Hipnosis

Las pruebas de predisposición a la hipnosis son pequeños test de sugestionabilidad que se efectúan al sujeto de forma previa a la inducción hipnótica propiamente dicha. Su empleo es interesante porque además de ofrecernos una valiosa información respecto al sujeto (facilidad para relajarse, concentración y sugestibilidad), también empiezan a establecer la relación sujeto-hipnólogo desde el momento en que la persona empieza a familiarizarse con la voz y manipulaciones del operador, así mismo también comienza a acatar sus ordenes más o menos directas en esta fase.
 

En esta entrada describiremos muchas de estas pruebas de sugestibilidad, algunas de ellas se pueden redirigir a la consecución de la inducción hipnótica cogiendo de esta manera al sujeto un poco por sorpresa y están consideradas por algunos hipnólogos como métodos de inducción al trance y no como simples pruebas de sugestión, otras tan sólo tienen la misión de ofrecernos información y tranquilizar a la vez al sujeto, en cualquier caso la utilización previa de estas pruebas distiende la relación operativa entre ambos y facilita la consecución de un ambiente favorable para el objetivo final que es la inducción.
 
Emile Coué nos describe entre otras, tres experiencias a realizar con el fin de sopesar el grado de sugestionabilidad de un sujeto, estas tres experiencias siguen siendo extremadamente útiles y algunas de ellas han sido objeto de diferentes transformaciones por diversos experimentadores.

LAS PRUEBAS DE COUE

 

En las tres pruebas que define el profesor francés para medir la sugestionabilidad de los individuos, Coué utiliza en realidad, como factor más importante, la estimulación de la autosugestión para conseguir cualquier propósito. Las tres tienen la virtud de ir iniciando al sujeto en la educación del control de la mente sobre el cuerpo.

PRIMERA EXPERIENCIA DE COUE

 

Pedir al sujeto que permanezca en píe, rígido con el cuerpo derecho, los brazos colgando, sueltos, al costado del cuerpo y los pies juntos. Explicarle que la prueba consiste en que por la fuerza de su propia imaginación, vamos a lograr que sin hacer esfuerzo voluntario alguno, su cuerpo se caiga hacia atrás. Que no debe temer nada en absoluto pues estamos tras el, prestos a sujetarlo por los hombros para asistirle. Cuando sienta el impulso hacia atrás, debe dejarse llevar por el y abandonarse a la caída sin pensar en nada más.

 

Una vez tranquilizado el sujeto le explicaremos que en un momento vamos a pedirle que fije todo su pensamiento en una sola idea, la de caer hacia atrás, mientras se repite mentalmente para si mismo el pensamiento «Me caigo hacia atrás….. Me caigo hacia atrás…» cuando esto suceda no deberá olvidarse ni por un solo instante de dicho pensamiento.
Antes de iniciar este proceso debe estar perfectamente relajado, suelto y distendido, a fin de que no haya elementos que perturben la experiencia. Una vez establecidas estas condiciones le inclinaremos la cabeza un poco hacia atrás, pídiéndole que cierre los ojos.

 

La cabeza debe estar girada hacia arriba como si estuviese contemplando un punto del techo. Llegados a este punto colocaremos la mano izquierda sobre la frente de la persona y la derecha con el puño cerrado haciendo una suave presión sobre la nuca, mientras le decimos:

 

«Piensa fuerte ahora que caes hacia atrás, imagina tu cuerpo cayendo hacia atrás….,mira empiezas a oscilar tu cuerpo se inclina hacia atrás….¡vas a caer!…¡vas a caer!….ahora caes hacia atrás,… ya no puedes aguantarte te caes hacia atrás, hacia mi….» este tipo de orden debe darse en un tono tranquilo pero a la vez imperativo al tiempo que comenzamos a deslizar la mano izquierda desde la frente hasta la sien, separando la mano derecha lentamente, muy despacio pero sin mediar pausa de la nuca.

 

Llegados a este punto hay que proceder con cautela ya que según que individuos pueden desplomarse súbitamente, cogiéndonos por sorpresa, con el resultante peligro de lesiones que podría derivarse de dicha caída. Debemos permanecer atentos, por tanto, a cualquier respuesta súbita del sujeto.

 

DISECCION DE UNA PRUEBA DE SUGESTIÓN

Esta era la forma básica en que Coué aplicaba la primera de sus pruebas de sugestión, la rapidez en la respuesta a la caída del sujeto determinaba su grado de susceptibilidad.

Hagamos un alto en el camino y utilicemos esta prueba, de la que se han hecho innumerables variaciones, como ejemplo para estudiar atentamente su estructura y añadirle en la medida de lo posible mejoras que aumenten su eficacia.

 

La prueba trata de saturar al sujeto con la idea de que va a caer hacia atrás. las condiciones en las que se encuentra lo facilitan ya que esta de pie, de espaldas a nosotros con los pies juntos, esto es importante dado que al estar con ambos pies pegados su equilibrio es precario, además Coué le hace imaginar que mira fijamente un punto en el techo con los ojos cerrados al mismo tiempo que ejerce dos presiones simultaneas en el sujeto, una en la frente y otra en la nuca, obligándolo de forma sutil a tirar la cabeza hacia atrás, en esta posición la precariedad de la estabilidad del sujeto aun se acentúa más.

 

Hasta ese momento todas las palabras del operador tenían la intención de tranquilizar al sujeto, más tarde pide al sujeto que se sugestione a si mismo con el pensamiento de que cae hacia atrás.

 

Es momento de recordar que cuando anteriormente nos referíamos a la dualidad existente en nuestro cerebro, detallábamos que nuestro cerebro derecho o subconsciente no era valorativo, es decir aceptaba cualquier idea o impresión que llegase a el como real y verdadera, de forma que si la autosugestión del sujeto es lo suficientemente intensa al acceder a su hemisferio derecho se transformara inmediatamente en un hecho, y la persona experimentará físicamente la perdida del equilibrio con las posterior caída hacia atrás siguiendo nuestros propósitos. Además este impulso subconsciente es favorecido por la acción del operador retirando lentamente el puño de su nuca con la consiguiente sensación de falta de apoyo y por tanto de caída.

 

La acción de retirar suavemente las manos de la cabeza del sujeto es reforzada por una nueva repetición de la sugestiones.

En muchos casos la caída es fulminante, en otros las personas aun siendo influidas tratan de ejercer control y de este modo rectifican su caída en el ultimo instante, tan sólo en muy pocas ocasiones algunas personas no experimentan ni la mínima oscilación, esto puede ser debido a que sean personas refractarias pero también es posible que la causa radique en la falta de concentración bien porque no hayamos sido capaces de conseguirla o por el nerviosismo inicial del sujeto. La comprobación de este hecho deberá ser realizada en base a las siguientes experiencias que realicemos con el sujeto.

 

Para mejorar su eficacia, se puede sugerir al sujeto inicialmente que evoque una visualización tendente a conseguir un estado de relajación rápido que facilite la consecución posterior de la prueba. Incluir en la verbalización previa mientras tranquilizamos al sujeto algo como «…Imagina tu cuerpo formado por arena fina del desierto… que va deslizándose hasta tus pies donde se deposita formando pequeños montículos» o cualquier tipo de imagen que sugiera simbólicamente relajación puede sernos útil.

 

Podemos medir el grado de relajación del sujeto cogiéndolo suavemente por las muñecas ambos brazos que recordemos deben estar paralelos al cuerpo y elevándolos unos 40 grados dejarlos caer, si el sujeto esta relajado los brazos caerán sin resistencia, laxos golpeando las caderas, si por el contrario los brazos permanecen en la posición en que los soltamos o caen de forma acompañada por el sujeto podemos estar seguros de que en un grado o en otro el sujeto esta tenso, con lo que deberemos insistir en sugestiones de calma y relajación antes de intentar continuar con la prueba.

 

Algunos signos de tensión son: la risa forzada, una risa nerviosa sin motivo que el sujeto utiliza inconscientemente de un modo defensivo, la sudoración excesiva para la temperatura ambiente, tragar saliva con demasiada frecuencia, y una respiración agitada.

 

Otro aspecto a tener en cuenta es el de prestar la máxima atención al comportamiento del sujeto ya que si sobreviniera una caída repentina y no lo recogiéramos a tiempo el golpe sin tener en cuenta las posibles lesiones anularía por completo la confianza del sujeto en el operador arruinando la experiencia, el hipnólogo debe situarse detrás del sujeto con las manos a corta distancia de sus omoplatos pero sin tocarlo y con una pierna más retrasada que la otra, ya que si mantenemos las piernas juntas el peso y la inercia del sujeto podría hacernos caer a nosotros también.

 
Por ultimo, pequeños detalles como los tacones altos del calzado de algunas mujeres pueden impedir el desarrollo normal de la prueba, en esos casos se debe solicitar al sujeto que se descalce antes de iniciarla.

Una vez se ha conseguido con éxito la caída hacia atrás del sujeto, es interesante solicitarle la realización una vez más de la misma prueba, pero en esta ocasión incluiremos un sutil cambio en la fraseología a utilizar. En vez indicarle que repita para si mentalmente «Yo me caigo hacia atrás…», le diremos que vamos a realizar una cuenta regresiva del 3 al 1, y que desde el momento en que empecemos a contar 3 ,sentirá el impulso de caída hacia atrás, durante la cuenta el impulso se hará más y más intenso y finalmente cuando pronunciemos el numero uno, caerá irremediablemente hacia atrás como la vez anterior. De este modo tan sencillo el sujeto asociara nuestras ordenes a su propia auto-sugestión en la prueba anterior, la lectura inconsciente del proceso será probablemente la convicción de que nuestras ordenes y las suyas propias son de la misma naturaleza ya que consiguen idénticos resultados, eso facilitara en lo sucesivo el acatamiento de posteriores sugestiones.

 

Una vez analizada esta primera prueba de sugestionabilidad describiremos las restantes apenas sin hacer comentarios al respecto, en cualquier caso es un buen ejercicio estudiar cada una de las pruebas de sugestión siguientes, tratando de descifrar los propósitos paso a paso de cada una de ellas.

SEGUNDA EXPERIENCIA DE COUE

Es una variante de la primera pero que trata de provocar la caída hacia delante del sujeto.

Con el sujeto en la misma posición inicial en que lo colocamos para realizar la primera experiencia, acercaremos nuestras manos a su cabeza colocándolas paralelas a sus sienes pero sin tocarlas y fijando intensamente nuestra mirada en su entrecejo, le explicaremos que se trata de la misma experiencia anterior pero que pretende conseguir su caída hacia delante mediante el poder de su propio pensamiento de manera que cuando se lo indiquéis, sin dejar de fijar su mirada en la nuestra, empezara a decirse mentalmente « Estoy cayendo hacia delante……, Caigo hacia delante…, caigo hacia delante…» de manera repetitiva. Una vez se inicie la experiencia el sujeto comenzara a oscilar, mientras nosotros reforzaremos sus autosugestiones con indicaciones en el mismo sentido hasta que su caída hacia delante se haga efectiva, momento en que lo sostendremos colocándole las palmas de las manos en los hombros. Esta prueba puede realizarse así mismo con los ojos del sujeto cerrados.

 

TERCERA EXPERIENCIA DE COUE

Con el sujeto sentado, frente a nosotros, le indicaremos que nos mire fijamente a los ojos, mientras nosotros posamos nuestra mirada en su entrecejo y le ordenaremos que cruce los dedos, entrelazando sus manos, apretándolos al máximo. Mientras hace lo que le habéis ordenado le anunciaremos que debe hacer exactamente lo que le digamos, al tiempo que sujetaremos sus manos cruzadas ejerciendo un poco de presión como para que las mantenga todavía más cerradas.

 

Un vez se den estas condiciones le explicaremos que como en las anteriores experiencias, en esta ocasión debe pensar insistentemente la frases siguientes: « No puedo soltar mis manos…, es imposible separarlas…, mis manos están completamente unidas y es imposible que las pueda separar…., imposible separarlas…». Una vez el sujeto ha comprendido la dinámica de la prueba, iniciaremos la experiencia.
 
Si la persona a seguido nuestras instrucciones, tendrá verdaderas dificultades e incluso la imposibilidad de separar sus manos, producto de su propia autosugestión, tras dejarle unos instantes que lo intente, le diremos al sujeto que en breves momentos vamos a contar hasta «tres» y que al decir el ultimo numero podrá soltar sus manos unidas entre si, por su propia autosugestión.

De esta experiencia hay también múltiples variantes, algunas de ellas muy elaboradas y efectivas, es una de las preferidas por los hipnotizadores de espectáculo para detectar los individuos altamente sugestionables, tiene la ventaja, además, de ser muy efectiva para inducir el trance de una forma inmediata. En el apartado dedicado en este manual a la práctica de la hipnosis instantánea, describiremos el método más elaborado y como puede ser redirigido hacia la inducción hipnótica casi inmediata, en estas líneas simplemente dejamos constancia de como era utilizada por Coué.

PRUEBA DE KHONSTHMAN

La prueba de Khonsthman es una de esas pruebas que tras su realización por parte del sujeto, aumenta la «creencia» de este en la capacidad del operador. En realidad, prácticamente no utiliza mecánicas sugestivas, pues se basa más en mecanismos fisiológicos naturales, pero si la prueba resulta exitosa, resulta absolutamente convincente, generando una receptividad en el sujeto que facilitará notablemente el futuro intento hipnótico.

 

Para realizarla, solicitaremos al sujeto que apoye su puño fuertemente cerrado por la cara dorsal, contra la pared, manteniendo al mismo tiempo tenso todo el brazo. En ese momento se le pide que ejerza una fuerte presión, como si tratase de empujar o atravesar la pared con su puño, pero que tal presión debe efectuarla con el brazo solamente, sin utilizar el peso del cuerpo, o las piernas para aumentar dicha presión.

 

Se deja al sujeto en la posición descrita durante varios minutos sin que afloje la tensión sobre la pared, luego se le solicita que retire el brazo y lo deje colgar libremente. El brazo empezara a levantarse por si sólo hasta llegar a la horizontal ante la mirada de extrañeza del sujeto que a la vez apreciara una sensación de ingravidez en el miembro.

El sujeto no sabe que este fenómeno se debe a la contracción muscular en la relajación y lo asociara a la sugestión del operador esto aumentara su sugestibilidad para la posterior inducción.

 

PRUEBA DEL LISTÓN

Es una prueba curiosa que nos da una orientación de la profundidad del trance que asumirá el sujeto en la hipnosis posterior.

 

Se pide a la persona que se coloque de pie frente al operador y se relaje, se le dice entonces que coloque los brazos en cruz con las palmas de las manos hacia el suelo.

Cogiendo su mano derecha se la gira de modo que su palma quede orientada hacia el techo de la habitación y se hace cerrar su mano izquierda con el pulgar extendido apuntando al techo….

 

«Ahora cierre sus ojos y trate de visualizar la posición de su cuerpo y especialmente la de sus brazos….relajese en tanto escucha el sonido de mi voz y vaya visualizando las instrucciones siguientes….Imagine… que coloco sobre la palma de su mano derecha un libro voluminoso y pesado, de hecho es tan pesado que vence la resistencia de su brazo…..y cada vez pesa más debido a que el cansancio de su brazo es cada vez mayor…».

 

« Ahora quiero que imagine que estoy atando un globo al pulgar de su mano izquierda, es un globo lleno de helio….. que esta tirando con fuerza hacia arriba….y hace que su mano se sienta cada vez más ligera a medida que el globo la levanta…. cada vez más ligera.. elevándose…arriba… más arriba…. elevándose cada vez más ligera».

« El brazo izquierdo se esta elevando mientras que el derecho cae…. imagine que le pongo otro libro tan pesado en la palma de la mano derecha, sienta como el peso es ahora mucho mayor, la mano cada vez pesa más…. más pesada … y cae… cae mientras su mano izquierda sigue elevándose por la acción del globo que tira de ella hacia arriba… y ahora sin cambiar de posición abra los ojos y mírese los brazos»

 

Si llegado este punto el sujeto no ha variado la posición de sus brazos podemos asumir el hecho de que es una persona poco sugestionable, si por el contrario ha separado las manos un tercio podemos prever que la persona alcanzará un trance ligero en la posterior inducción, si estas se han separado la mitad un grado medio, finalmente si los brazos del sujeto quedan totalmente separados, es decir con el brazo izquierdo al lado de su cabeza y el izquierdo apuntando al suelo, estamos ante un individuo muy sugestionable que alcanzara sin duda un estado de trance muy profundo.

 

Si su respuesta ha sido buena, lo elogiaremos por su capacidad de concentración y su vivida imaginación, Si la respuesta es decepcionante, lo pasaremos por alto hasta que realicemos otras pruebas, sin embargo no se lo diremos al sujeto, es preferible dejar que piense que es justo lo que esperábamos que ocurriera.

PRUEBA DE LA CAÍDA DE LA MANO

 

Esta prueba es muy similar a la anterior pero es excelente para medir la sugestibilidad de un grupo numeroso.

«Ahora quisiera que levantasen todos su brazos y los extendiesen hacia delante……., cierren los ojos y traten de centrar toda su atención en las sensaciones de sus manos extendidas….., muy bien….., Ahora imaginen que les colocan en el dorso de la mano derecha, una bolsa de arena muy pesada…. una pesada bolsa de arena….. debe pesar más de diez kilos… es arena húmeda… verdaderamente pesada…. pueden sentir que se esta haciendo muy pero muy pesada».

«La bolsa esta pesando tanto que su mano derecha de cada uno de ustedes, empieza a ceder…. empezando a caer…, haciéndose cada vez más pesada, más dificil cada instante de mantener el peso de su mano…más pesada, más pesada a medida que el húmedo saco de arena se esta haciendo más y más pesado muy pero muy pesado. Su brazo esta cada vez más entumecido, quizá empiece a experimentar algún dolor muscular debido al gran peso que sostiene….., es muy difícil sostener ese gran peso»

 

La susceptibilidad a la hipnosis queda reflejada por la diferencia de altura entre brazo derecho e izquierdo al finalizar la prueba.

Esta prueba es excelente para seleccionar rápidamente unos cuantos buenos sujetos de entre un grupo de personas.

PRUEBAS DE OCLUSIÓN DE LOS GLOBOS OCULARES

Estas pruebas son de las que mejor funcionan a la hora de establecer en el sujeto, la convicción de que el hipnólogo ejerce un control sobre el.

 

Son pruebas que pueden desviarse fácilmente hacia la inducción completa dependiendo siempre de la sensibilidad del sujeto ya que una de las premisas de los primeros grados de la hipnosis es la imposibilidad de abrir los ojos.

En este tipo de pruebas se manejan dos factores importantes, por un lado el bloqueo mediante la sugestión de los grupos musculares de los párpados (los más pequeños del cuerpo y por tanto los más fáciles de inmovilizar), por el otro utilizamos un truco fisiológico, la imposibilidad de abrir los párpados en tanto se tienen las pupilas giradas hacia arriba.

 

El ejemplo que aquí ofrecemos es una de las múltiples variantes en que se puede realizar la prueba.

 
Al sujeto cómodamente sentado en una silla, se le pide que se relaje y cierre sus ojos…… «Imagine que no puede abrir sus ojos… apriete sus párpados con fuerza, ciérrelos con fuerza….» Mientras seguimos hablando pellizcamos la piel del sujeto entre los dos ojos a la altura de la nariz, esto le obliga a girar involuntariamente sus pupilas hacia arriba…….» Sus párpados están fundiéndose a la piel de sus mejillas… se funden … y hacen que los ojos queden fuertemente cerrados… gire suavemente sus pupilas por dentro de los ojos como si quisiera ver el punto de piel que estoy tocando y manténgalas en esa posición durante el resto de la experiencia…mientras sus párpados siguen volviéndose más y más pesados, siguen pesando más y más…. mientras usted se concentra en la idea de que sus ojos están más y más cerrados…

 

En un momento… cuando cuente tres quiero que trate de abrirlos…. será imposible… porque cuanto más esfuerzos realice para abrirlos más y más se pegaran…UNO… sus párpados están absolutamente fundidos a sus mejillas….. DOS… completamente pegados… unidos…sus pupilas continúan giradas hacia arriba TRES….es imposible abrirlos¡, cuanto más trata de hacerlo más fuertemente se unen….. «. En este punto pueden ocurrir dos cosas, que el sujeto trate por todos los medios de abrir los ojos sin conseguirlo o que con más o menos dificultad logre abrir los ojos.

En el primer caso insistiremos en la imposibilidad de abrir los ojos hasta que el sujeto deje de intentarlo y entonces le ordenaremos que los abra o lo induciremos al trance hipnótico desde ese punto.

En el segundo caso sabemos que es imposible abrir los párpados sin bajar previamente las pupilas por tanto el sujeto no ha seguido nuestras indicaciones. En ocasiones algunas personas son capaces con muchas dificultades de abrir los ojos quedándose por unos instantes con la mirada un tanto perdida, en esos momentos podemos cerrarles los párpados suavemente con la mano a la vez que les sugerimos de nuevo la imposibilidad de abrirlos… la segunda vez no los abrirán.

 

PÉNDULO DE CHEVREUL

La prueba de chevreul utiliza un objeto similar a un péndulo, compuesto de una pequeña bola de cristal sujeta a una cadenita o a un hilo. La persona lo sujeta por el hilo y mantiene la bola a la altura de los ojos.

Este sistema sirve tanto para evaluar al sujeto como también para conseguir una inducción rápida por sorpresa.

Esta prueba de sugestión es particularmente eficaz ya que se genera un efecto de bioretroalimentación desde el sistema nervioso central hasta los dedos del paciente, quien con su propia energía induce el balanceo del péndulo.

La prueba debe desarrollarse más o menos en estos términos:

 

Se coloca al sujeto en cómoda posición, y tras darle algunas indicaciones de relajación se le pide que sujete el hilo en su mano de modo que la bola quede inmóvil en una posición ligeramente por encima de sus ojos (a fin de provocar el cansancio ocular con más rapidez)

La fraseología con más o menos variantes debe ser como sigue:

Sostenga el péndulo de modo que refleje la luz, obsérvelo y escuche, mientras tanto mi voz. Concentrese en la idea de que el péndulo gira en el sentido de las agujas de un reloj, formando un circulo…….gira y gira…. y va girando más y más deprisa…. gira… gira…y ahora se detiene….. Cuando se pare piense que ahora gira en el sentido contrario…. gira y gira….. más y más rápido da vueltas sin parar…… Detenga ahora el péndulo con su pensamiento….

 

Ahora piense que va de izquierda a derecha de un lado a otro… de un lado a otro…. de izquierda a derecha y de derecha a izquierda…. Perfecto!.. todo funciona muy bien…

Ahora haga que el péndulo se balancee en la otra dirección de usted hacia mi y de mi hacia usted…Con un recorrido más amplio cada vez, muévalo más deprisa más deprisa…..

El individuo receptivo nos indicara a través de la consecución del movimiento del péndulo su grado de respuesta a la sugestión.

 

Si el péndulo no se balancea libremente es que hay algún tipo de resistencia. Para desviar la prueba hacia una inducción tras someterlo a todos los movimientos anteriores, asociar el movimiento con profunda pesadez de los párpados hasta que conseguir la oclusión de los mismos con la consecuente entrada en estado hipnoidal.

Esta prueba como casi todas las aquí especificadas, tiene múltiples variantes por ejemplo la bola del péndulo puede ser de cualquier material, se hace que el sujeto mantenga el péndulo en su mano con el brazo extendido, sobre un trozo de papel en el que se ha dibujado un circulo con una cruz en el centro.

 

También se utiliza una bola de material metálico colocando en el suelo una barra de hierro de la cual diremos al sujeto,que esta fuertemente imantada. La fraseología con las variantes obvias es similar a la anteriormente citada.

PRUEBA DEL PESO DEL BRAZO

 

Pidámosle al sujeto que extienda su brazo derecho hacia delante mientras lo sostenemos por debajo del codo y de la muñeca como si fuésemos a calcular su peso.

Le pedimos entonces que cierre sus ojos y relaje progresivamente los músculos del brazo mientras se los vamos mencionando, con voz pausada y lenta le solicitamos que relaje los dedos de las manos, la mano, la muñeca, el antebrazo y el codo, antes de pedirle que relaje los músculos del brazo retiramos súbitamente nuestras manos que sostenían su muñeca y su codo. Si el sujeto ha sido capaz de sugestionarse logrando la relajación, su brazo caerá sin resistencia, si no ha sido así permanecerá en alto extendido o caerá mostrando una resistencia voluntaria.

 

PRUEBA DEL ALEJAMIENTO Y ACERCAMIENTO DE LA MANOS

 

Se le pide al sujeto que extienda las manos colocando las palmas de las manos enfrentadas entre si y paralelas. Se le pide también que no mire sus manos, sino que debe mirar nuestros ojos (Recordar que el operador debe mirar un punto en el entrecejo del sujeto).

« Usted continua mirando mis ojos, nada más que mis ojos y mientras los mira sus manos continúan acercándose entre ellas…… etc (insistir en el concepto)». Más tarde se insiste en la idea de que las palmas de sus manos se funden y se pegan….

 

La sugestibilidad se mide por la dificultad en la separación de las palmas de las manos y la aproximación entre las manos.

 

PRUEBAS DISIMULADAS

 

En ocasiones, no se informa al sujeto del hecho de que vamos a efectuar una prueba de sugestión con el. Este tipo de pruebas se llaman disimuladas y a pesar de que en ellas hay un poco de parodia cuando funcionan generan un grado de hipersugestibilidad extremo en el individuo objeto de la prueba, veamos un ejemplo:

Al iniciar la sesión ofrecemos al sujeto una pastilla inerte (placebo), diciéndole que la tome ya que ese compuesto facilita totalmente la inducción hipnótica y que actúa exactamente en unos 15 minutos, se la invita a esperar ese tiempo en la recepción asegurándole que tras ese período de tiempo estará preparado para entrar en un agradable estado de relajación hipnótica.

 

Durante ese período de tiempo la expectación y la convicción del sujeto irán en aumento de forma que una vez pasados los quince minutos, lo invitaremos a pasar, con aspecto serio haremos algunas comprobaciones del estado de sus pupilas,levantándole los párpados haciendo gestos de aprobación pero sin comunicarle nada al sujeto.

Aplicando este método de una forma creíble se vencerán muchas resistencias que de otro modo quizás hubiesen creado dificultades.

 

La utilización del placebo no es en ningún modo moralmente reprobable, de hecho la medicina oficial la emplea constantemente de diversas formas.

PRUEBAS OLFATIVAS

Esta prueba es excelente para identificar los mejores sujetos de entre un grupo. Se utiliza un frasco de vidrio con tapón lleno de agua coloreada.

El operador mantiene el frasco en alto para que todos puedan verlo y sacando el tapón dice: «Este perfume es de un olor tan intenso que se esta extendiendo por toda la estancia, incluso su aroma es perceptible en espacios abiertos….. por favor levantar las manos los que estéis oliendo el olor del perfume en este momento»

Por regla general todos los que perciban el perfume son excelentes sujetos.

 

PRUEBAS TÉRMICAS

Hay diversas pruebas que implican sugestiones de frío y calor que se pueden emplear para medir el grado de sugestibilidad del sujeto.

 

Una de ellas utiliza un bloque de madera de forma cubica como los de las construcciones infantiles el cual se moja para dar la sensación de humedad, pediremos al sujeto que con los ojos cerrados extienda la mano hacia delante con la palma de la mano hacia abajo.

Colocando el cubo húmedo sobre el dorso de la mano del sujeto le diremos: « Estoy poniendo un bloque de hielo sobre su mano y se esta haciendo más y más frío…. puede sentir la insensibilidad que produce en la piel el cubo de hielo al fundirse y eso hace que sienta la epidermis como dormida». Tras un rato de insistir en las sugestiones se aparta el supuesto bloque de hielo , si el sujeto esta convencido de que era un bloque de hielo entonces podemos estar seguros de estar ante un sujeto de gran sugestibilidad.

 

Otro tipo de pruebas térmicas son las que sugieren al sujeto sensaciones de calor e incluso de quemazón como la siguiente

Se ofrece al sujeto una moneda para que la sujete fuertemente con el puño y se le sugiere que la moneda empieza a calentarse… más y más caliente más caliente, y cuanto más la mantiene fuertemente en el puño, más se calienta.

Se insiste en la sugestión de que la moneda esta calentándose cada vez más rápidamente, sigue calentándose mucho más,….ya esta muy caliente , muy caliente. Se le sugiere que no deberá aguantarla mucho tiempo más porque puede llegar a quemarse la mano con ella, finalmente se le dice que si siente que la moneda esta excesivamente caliente la deje caer al suelo.

 

Si esto sucede se trata evidentemente de un sujeto muy susceptible a la hipnosis. Esta prueba suele resultar más exitosa que la anterior en la que manejábamos sugestiones de frío.

Finalmente diremos que también existe un sinfín de variaciones en pruebas de sugestión que manejan conceptos térmicos.

 

Las pruebas de sugestión son múltiples y variadas, hemos visto en este apartado algunas de las más conocidas, la fraseología a utilizar es adaptable a la personalidad de cada operador, además con un poco de creatividad nada nos impide diseñar nuestras propias pruebas de predisposición y de inducción a la hipnosis. Su mecanismo básicamente se fundamenta en la progresión y en la repetición y en ocasiones en pequeños trucos fisiológicos.

 

Una vez comprendida la estrategia, la elaboración de sugestiones tendentes a la consecución de cualquier objetivo, no resulta en la más mínimo dificultosa.

Quizás sean útiles los consejos que ofrecía Paul C. Jagot, en su libro Hipnotismo, Magnetismo y Sugestión, donde afirmaba que estas pruebas era fáciles de improvisar si respetábamos las siguientes reglas:

a) Describir el efecto que deseáis producir.

b) Afirmar que va a ser obtenido.

 

c) Acentuar el hecho de que mientras más intente reaccionar el sujeto, mayor será el efecto producido.

d) Afirmar que el efecto se produce gradualmente.

e) Afirmar que al mandato de «tres» será obtenido.

f) Al ir a contar, intercalar entre los numeros afirmaciones en ese sentido, y tras contar «tres» hacer que siga a esa última cifra una serie de mandatos imperativos.

Hoy en día podemos crear pruebas de sugestión saltándonos algunos de los pasos que utilizaba Jagot, pero el espíritu global y la intencionalidad de sus consejos permanece plenamente vigente.

Pedro Alcaraz