HIPNOSIS BARCELONA

Profundizar los estados hipnóticos


La discusión sobre si resultan más efectivos los estados de gran profundidad de trance, ha sido siempre uno de los puntos más interesante del trabajo con hipnosis. Los defensores de lograr la máxima profundidad posible (entre los que yo me encuentro), alegan que los que opinan que en trances débiles se consiguen mejores resultados, tan solo hacen que justificarse por su incapacidad de lograr mayores profundidades con sus sujetos.

Por el contrario, los que se conforman con conseguir trances de poca o casi nula profundidad, sostienen que el sujeto tiene más capacidad de absorber en esos estados débiles las sugestiones y por tanto generar cambios positivos con más rapidez.
La realidad es que no todos los sujetos, son capaces de alcanzar inicialmente grados profundos en pocas sesiones ya pesar de que  profundizar un estado hipnótico es mucho más importante que la propia inducción muchos operadores, se centran más en la consecución de la inducción,  olvidando  la importancia casi total que tiene la profundización del estado.

¿Quiere decir esto que no todos los sujetos pueden alcanzar estados verdaderamente profundos?, en mi opinión rotundamente No!,

En la consecución de una profundidad razonable influyen un sinfín de factores, entre los que se encuentran, factores ambientales, como la temperatura de la sala (una temperatura elevada, favorece los estados profundos, Corrientes de aire o frio, dificultan mucho la profundización).
Influye así mismo el tipo de inducción que realizamos previamente,  el estado anímico del sujeto y su manejo de las defensas inconscientes, la confianza del sujeto en el operador y la elección del patrón de relación adecuado así como  la estructura de profundización que decidimos aplicar.

La inducción hipnótica y el manejo interior del trance es un proceso educativo, un aprendizaje, en definitiva un entrenamiento, abandonen la idea de que una sugestión incorporada  se cumple de un modo inmediato, eso no es así, cualquier sugestión requiere su tiempo para convertirse en una acción). Así las cosas cualquier persona siguiendo unas pautas dadas por el operador acaba tarde o temprano, con mayor o menor dificultad, consiguiendo una profundidad adecuada.
La profundidad del trance no es mesurable dada la diversidad de respuestas de las personas, las tablas de muchos autores que aseguran que en un determinado grado de profundidad el sujeto debe  mostrar ciertas capacidades, son absolutamente erróneas (Aunque inicialmente útiles para la enseñanza, resultan inútiles en la medición real de profundidad de estado).

La práctica nos demuestra que una persona puede estar profundamente hipnotizada y sin embargo no mostrar algunas de las características que en ellas se describen.
El estado de profundidad no es estable nunca, durante ese periodo se alternan momentos de gran profundidad con periodos en que el sujeto retoma por breves instantes parte de su proceso consciente.

Además algunos autores defienden lo que llaman “mesetas” de profundidad.
Una “meseta” seria el periodo de estancamiento en el descenso de la profundidad que se produce tras la aplicación de un determinado sistema de profundización. En ese momento el sujeto se estanca en una determinada profundidad y para llevarlo mas allá deberíamos buscar alternativas al sistema empleado. Si no lo hacemos, la profundidad máxima se mantendrá en ese punto.

Todos estos conceptos, no demostrados son útiles sin embargo para afrontar la profundización del trance, tan importante en la rapidez posterior de respuestas a nuestras sugestiones.

En cualquier caso, nunca debemos olvidar que cualquier persona con el debido entrenamiento es capaz de alcanzar, estados verdaderamente profundos.  Solo es cuestión de querer lograrlos.


Pedro Alcaraz