HIPNOSIS BARCELONA

¿ Porqué nos da miedo la Hipnosis ?

 

La palabra Hipnosis, ha sugerido siempre emociones diversas en el profano,lasespectaculares manifestaciones de algunos fenómenos hipnóticos han despertado durante siglos curiosidad, admiración y temor Muchas de esas impresiones han ido conformando en la memoria popular una serie de conceptos tan negativos como alejados de la autentica realidad de la hipnosis. Estos conceptos, propiciados y

alimentados en ocasiones por los propios hipnotizadores, y en otras por el desconocimiento popular, son frecuentemente una barrera para el profesional de la hipnosis que debe alejar del sujeto todo tipo de inquietud al respecto. Quizás la mas común de estas ideas es la creencia de que la persona hipnotizada acaba por carecer de auto-determinación, como si la hipnosis propiciase un debilitamiento de la personalidad, que el hipnotizador sin escrúpulos podría utilizar para obligarla a realizar cualquier tipo de acto no deseado

Absolutamente incierto, la hipnosis afecta mas a la voluntad que a la consciencia del individuo mientras se desarrolla la sesión, pero requiere la aprobación consciente y subconsciente del mismo para ser efectuada, ni el mas hábil de los hipnotizadores lograría imponer un acto que chocase frontalmente con el código moral y ético de la persona , y probablemente si lo intentase esta entraría en conflicto con la consecuente ruptura del rapport y la mas que probable salida inmediata del estado hipnótico.

Por tanto estas tentativas tan solo tendrían éxito si fuesen aplicadas a personas con una previa predisposición. Un individuo acostumbrado a practicar robos o que subconscientemente los admitiese, aceptaría probablemente sin dificultad una sugestión de esas características, pero sería simplemente por el hecho de que lo sugerido no representaría una agresión a ninguno de sus valores morales.

Otra opinión extendida es la de que tan solo los anormales y débiles mentales son capaces de acceder al estado hipnótico, como ya hemos estudiado es justamente todo lo contrario, la hipnosis es un estado natural del ser humano y la incapacidad de acceder a ella independientemente de la profundidad alcanzada, es lo que manifiesta “anormalidad”. Muchas personas han sido tratadas con medios hipnoterapéuticos durante largos períodos de su vida, y jamas mostraron signos de debilitamiento mental de ningún tipo y los practicantes de técnicas como la Auto-hipnosis manifiestan, en pocos meses de trabajo personal, significativos cambios positivos en lo que respecta a la confianza en si mismos, al aumento de su memoria y de sus capacidades intelectuales.

También esta muy extendida la concepción de que el trance es un estado de pérdida de conciencia, una especie de anulación de todas las funciones mentales, esto obviamente tampoco es cierto, el sujeto permanece consciente durante el transcurso de la sesión, si bien es un tipo de consciencia focalizada a determinadas áreas bajo la dirección del hipnólogo. Si ese estado de inconsciencia se produjese, el propósito de la inducción al trance hipnótico perdería todo su sentido debido a la imposibilidad del sujeto de recibir las sugestiones terapéuticas o de cualquier otra naturaleza, objeto del proceso.

El miedo a revelar secretos o intimidades también es una de la barreras inconscientes mas comunes, el sujeto piensa que durante el transcurso de la sesión puede ser obligado a decir o a comentar cosas que no desea revelar. Tambien se trata de un temor infundado ya que jamas durante el trance dejara de ejercer el control sobre si mismo y por tanto en ningún caso, revelaría nada que no estuviese dispuesto a decir en estado de vigilia.

Miedo a la hipnosisEl terapeuta, no obstante debe conocer en muchas ocasiones algunos de esos aspectos íntimos del sujeto, con la finalidad de poder preparar su estrategia terapéutica, esa información se suele adquirir de una manera consensual durante la charla previa a la inducción hipnótica, por lo que no existe tal invasión de la intimidad. Es importante añadir además que la terapia bajo hipnosis difiere en mucho de las técnicas psicoanaliticas y que tan solo en contadas ocasiones utiliza técnicas de psicología profunda.

Otro temor curioso es el que se fundamenta en la imposibilidad de salir del trance, quedándose para siempre en un estado similar al de un vegetal de por vida. Las ideas de que el operador de la sesión fallezca dejando al sujeto en perpetuo trance, es mucho mas desagradable para el operador que para el sujeto, ya que este simplemente pasaría a los pocos minutos del trance hipnótico al sueño fisiológico natural, en el que permanecería unos minutos para finalmente despertar tranquilamente.

En cualquier caso, no existe ninguna documentación al respecto del fallecimiento súbito de un hipnologo en plena sesión y las posibilidades estadísticas de que esto ocurra (afortunadamente para los que nos dedicamos a esta profesión) son muy remotas. Ante el temor de no poder ser deshipnotizado, debemos saber que abandonados en medio de un trance hipnótico fuere cual fuere la causa , recuperaríamos totalmente la conciencia vigílica por nuestros propios medios tras unos minutos de sueño natural. Por último, es bueno recordar que en ocasiones algunos sujetos no obedecen a las ordenes para finalizar la sesión hipnótica, esto puede ser debido a varias causas, en general la mas habitual es que se encuentren en un estado intensamente agradable y pretendan mantenerlo por un mayor espacio de tiempo. Otra de las causas es la posible pérdida de control por parte del operador de la sesión (Ruptura de Rapport).Esta perdida de control puede haber sido generada por el rechazo por parte del sujeto a la figura del hipnólogo, debida a una solicitud o sugestión inadmisible para el, violación de su código moral, enfrentamiento con escenas traumáticas de su pasado que no desea recordar etc. Este malestar del sujeto se ve reflejado en la negativa de acatar las ordenes del operador y en definitiva la desconexión psíquica de este.

Si esta situación, no muy habitual aconteciese, el profesional debe actuar con la mas absoluta tranquilidad, sugerir al sujeto que la sesión ha terminado y que puede despertar o seguir durmiendo hasta que lo desee según prefiera, pero jamas perder los nervios ni tratar exageradamente de volver a tomar el control.

Los mecanismos de defensa inconsciente del sujeto son diversos y variopintos, el conocimiento de los mismos por parte del operador es importante a fin de determinar en primer lugar que tipo de resistencia ofrece el sujeto y posteriormente evaluar la forma de contrarrestarla. La presencia de estas defensas no significa de ningún modo falta de colaboración por parte del sujeto, en la mayoría de las ocasiones nos encontramos con resistencias puramente inconscientes mas allá de la voluntad de la persona. ¿Porque personas deseosas de acceder al trance hipnótico y que colaboran con toda su voluntad en la realización del mismo oponen paralelamente barreras a su consecución?.

La explicación no es demasiado compleja, El YO del sujeto se siente incómodo ante la posibilidad de dejar de ejercer total o parcialmente el control sobre si mismo, y genera oposiciones de todo tipo al proceso, como veremos.

Algunas personas hacen sistemáticamente todo lo contrario de lo que se les dice, si se les sugiere que levanten el brazo derecho, o no lo levantan o levantan el izquierdo, si se les dice que cierren sus ojos los abren desmesuradamente, si se les comenta que su respiración es lenta y relajada, empiezan a respirar como locomotoras de vapor.

Los primeros sorprendidos son ellos pese a sus ganas de colaborar la contrariedad es voluntaria, es tan solo un modo de tener la seguridad absoluta de que no están siendo hipnotizados, de que no están perdiendo en absoluto el control.

El hipnólogo no debe jamás llamarles la atención al respecto, acusándoles de falta de colaboración, recordemos que en cierto modo están obedeciendo a nuestras sugestiones de forma inversa, por tanto una vez detectado ese comportamiento, se les puede inducir al trance fácilmente sugiriéndoles exactamente todo lo que no deseamos que ocurra. Los comportamientos de ansiedad ante el trance también son muy numerosos y corrientes. Risa ilógica y absurda, , toda clase de picores y molestias, tos espontanea y persistente, movimientos de todo tipo que denotan incomodidad, quejas de la silla o el diván donde se encuentran o unas ganas inusuales de relatar sucesos con el fin de retrasar al máximo la experiencia.

También son usuales manifestaciones de incomodidad con la temperatura de la sala por parte del sujeto, bien porque es presa de un frío repentino y requiere algo para taparse, bien porque asegura que el calor de la sala le impide concentrarse, la cuestión es aplazar el hecho de enfrentarse a la inducción hipnótica de un modo u otro.

Ante estas manifestaciones el hipnólogo sin prestar atención aparente, de cara al sujeto, debe esperar a que este se agote por cansancio, al mismo tiempo que incluye en sus sugestiones el hecho cierto de que todas esas demostraciones tan solo consiguen hacer mas rápido el proceso de inducción. Un buen ejemplo de positivización de esos inconvenientes sería, ” …. Y esas sensaciones de… (frío, calor, picor o incomodidad) ..indican que te estas acercando mas y mas rápidamente a ese estado de bienestar…. que es la relajación profunda.”

Otra manifestación de resistencia la constituye la simulación del acto hipnótico, el sujeto finge seguir todos los pasos que le son sugeridos, de esta forma intenta a la vez, salvaguardar el control de su YO y evitarse la violencia o la vergüenza de demostrar sus miedos al hipnólogo. Tras cierta práctica, cualquier operador es capaz de detectar de una manera rápida y fácil la simulación.

Algunos detalles indicadores del trance no son nada sencillos de imitar, incluso para el mejor de los actores. Además difícilmente se encuentran sujetos que conozcan a fondo la fenomenología psico-fisiológica asociada a los diversos grados de profundidad y si tienen algún conocimiento al respecto de algún signo indicador de trance, tienden a exagerarlo en exceso para demostrar al hipnologo que no tan solo están en trance, sino que además son excelentes sujetos hipnóticos. En cualquier caso las personas que manifiestan este tipo de comportamientos son fáciles de inducir al trance a condición de que no se percaten de que han sido descubiertos.

En ocasiones algunos sujetos aceptan de buen grado la inducción, pero cuando sienten que profundiza su estado, percibiendo que estan dejando de ejercer el control sobre si mismos, saltan como impulsados por un resorte, y se quedan con los ojos abiertos y la mirada confusa, en estos casos unas pocas palabras tranquilizantes mientras se le vuelven a cerrar los ojos, suele retornarlo al grado en que se encontraban, Es entonces cuando el hipnologo debe plantearse un cambio en su estrategia de profundización para sortear esas resistencias. Los nuevos sistemas de superacion de resistencias al proceso de induccion, solventan, en gran medida, tales dificultades.

La mayoría de estos miedos inconscientes, se disuelven tras la primera vez que la persona alcanza el trance hipnotico y no vuelven a presentarse en siguientes inducciones, muy al contrario las sensaciones de bienestar placentero que de el se derivan contribuyen a que la persona que ofrecia en un principio resistencias, acepte de buen grado el trance con el consiguiente beneficio para su salud .