HIPNOSIS BARCELONA

Hipnosis Barcelona “No he estado en Hipnosis…”

Uno de los inconvenientes principales que encuentra el hipnoterapeuta en su labor diaria.. es la falsa creencia por parte de algunos sujetos de que no deben escuchar lo que dice el hipnologo para que les sea efectiva la terapia.

Algunos de ellos ni siquiera ceden ningún espacio a la hipnosis, pues si escuchan durante la sesión al operador, dicen que no han entrado en hipnosis porque “lo han escuchado todo”… pero si no escuchan nada… entonces tampoco han estado en hipnosis porque se han dormido.

La verdad es que como dice mi amigo Joan Torrents hay que tener toneladas de paciencia para explicarles que se están dejando llevar por impresiones nada profesionales de lo que deberían sentir, a veces propiciadas por lo que han visto en televisión, a veces por puro desconocimiento. Argumentos que por lo general prefieren no creer e interpretarlos como escusas del hipnologo.

La verdad es que no es nada fácil manejar estas actitudes, que en todos los casos generan convencimientos de la falta de pericia del operador y consecuentemente la imposibilidad de solucionar su problema.

Por lo general estos sujetos durante la sesión se dedican fundamentalmente a hacer dos cosas:

  • UNO.- Analizan al hipnologo, sus palabras sus intenciones, no se permiten “dejarse llevar” como se les recomienda sino que toda su atención (consciente) esta dedicada a determinar las intenciones y el abordamiento de su problema por parte del operador. Obviamente esa actividad consciente, no permite el trance o lo mantiene en un nivel muy leve prácticamente inútil para que cualquier sugestión llegue al inconsciente del sujeto.

  • DOS.- La autoevaluacion constante, para “medir” su nivel de profundidad. Prueban a abrir los ojos, mover los dedos.. o cualquier prueba de realidad que se les ocurra… Con la que logran dos objetivos, primero confirmar su no entrada en trance y segundo acallar su intranquilidad ante la perspectiva de la posible falta de control. De hecho cuando alguna de estas pruebas de realidad falla, la confusión es tal que la sensación de falta de control desemboca o en una salida del leve trance de un modo alterado o en una profundización del mismo y el cese de dichas autoevaluaciones.

En realidad el terapeuta jamas debe acusar al paciente de falta de concentración en la experiencia, pues se trata de defensas inconscientes que pueden vencerse con voluntad, tesón y “educando” con paciencia a la persona.

El uso de técnicas rápidas de hipnosis enmascaradas dentro de técnicas psicoimaginativas o de relajación progresiva, pueden en ocasiones romper esta barrera por la imposibilidad del sujeto de oponerse a un momento disociativo inesperado y sorpresivo.

También pueden ayudar algunas técnicas confusionales, que por momentos “impidan” al sujeto entender cuales son las verdaderas intenciones de un ejercicio.

Si todo esto falla, al terapeuta solo le queda que armarse de buena voluntad, y tratar de luchar contra el desencanto y la desilusión del paciente, entrenando al sujeto para que aprenda a “permitirse” abandonarse a la experiencia.

Pedro Alcaraz