Mareas mentales

Lo que llamamos Conciencia no es una actividad estatica, ni mucho menos estable, es algo en un estado en continuo proceso de adaptacion a las circunstancias externas e internas . Ella es la protagonista indispensable de todas y cada una de nuestras percepciones de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Entre un ataque de nervios y un sueño profundo, entre una experiencia mística y un momento de gran excitación, hay un solo protagonista: la conciencia. Estudiar la conciencia utilizando la propia conciencia no es algo fácil. La conciencia es un momento etéreo e instantáneo de la actividad cerebral consciente. Esto nos impide realizar el análisis crítico, en tiempo real, es decir justo en el instante en que se produce el acto de consciencia.
El fenómeno de la consciencia es como el proceso de un universo que se observa a si mismo desde su propio interior un concepto complejo de auto comprensión, por tanto entender y estudiar los diferentes estados de conciencia supone adentrarnos en el misterio de lo humano.

La consciencia a pesar de ser una actividad operativa única, se nos muestra en diferentes formas según crea ser apropiada en cada instante, por ejemplo el sueño y la vigilia son dos estados diferentes cada uno de los cuales tiene múltiples variaciones, todas ellas formas distintas de la operativa consciente.

Asociamos por lo general el concepto de realidad, a las experiencias del estado de vigilia, de manera que consideramos como “normal”, ese estado en que nos regimos por la lógica, el análisis crítico y la sensación de consciencia de uno mismo. Sin embargo ese estado al que podríamos referirnos como nuestra “realidad habitual” es vivenciado e interpretado de un modo distinto en cada uno de nosotros.

El entorno cultural en que nos desarrollamos, la situación ambiental y las conclusiones que extrajimos de experiencias pasadas, conforman nuestro arsenal de supervivencia ante las situaciones presentes. Ese cúmulo global de experiencias nos otorga asimismo una visión subjetiva y personalizada de nosotros mismos y del medio en que nos desenvolvemos.

Es evidente que no existen dos personas que a lo largo de su vida, hayan tenido exactamente las mismas experiencias, extrayendo de ellas, además, las mismas conclusiones.
Por tanto resulta difícil trasmitir según que sensaciones ya que se viven como decíamos y se interpretan de un modo tan subjetivo y tan condicionado por las propias limitaciones que su mayor parte solo acertamos a definir con términos y símbolos que vagamente pueden permitirnos transferir dichas experiencias.

En este caso el lenguaje sirve tan solo para esbozar unas cuantas pinceladas del gran cuadro de nuestros procesos mentales. Y tan solo podemos relacionarnos con cierta comodidad, porque hemos admitido una realidad consensual que aun estando lejos de la verdad nos permite tener un sentido razonablemente estable del mundo que nos rodea.
Cuando hablamos pues de de alteraciones en el estado de conciencia, se acaba realizando un reencuadre del concepto de realidad.

El estado de vigilia, o si prefieren el estado “normal” , no es más que uno de los modos operativos en que nuestra mente se manifiesta, si cambiamos alguna de las circunstancias bajo las que realizamos las observaciones, también cambiara de inmediato nuestra apreciación de la realidad.

CIENCIA Y CONCIENCIA

El electroencefalógrafo registra la actividad eléctrica de nuestro cerebro que constantemente emite ondas mesurables en ciclos/segundos. Estas ondas se mueven en una banda que va de 0,5 ciclos hasta más allá de los 45 ciclos por segundo.
Estas ondas han sido clasificadas en varios grupos atendiendo a las características psico-fisiológicas que manifiesta el sujeto cuando las emite y a la forma de onda predominante:

Actividad Delta entre 0,5 y 4 ciclos/segundo
Actividad Theta entre 4 y 7 ciclos/segundo
Actividad Alpha entre 7 y 12 ciclos/segundo
Actividad Delta de 12 ciclos en adelante…

Aunque la actividad cerebral esta formada por la emisión simultanea de diferentes frecuencias, la predominante y la zona cerebral que la emite es la que determina el estado operativo de nuestra mente.
Un estado mental concreto viene determinado por la naturaleza de las operaciones que están realizando en ese momento el consciente y el subconsciente del sujeto y por la forma en que estos interactúan. En un estado alterado de conciencia existe un cambio entre la relación consciente-subconsciente y su interacción en nuestra realidad habitual.

CATALOGO BREVE DE ESTADOS ALTERADOS DE CONCIENCIA

A pesar de la complejidad descrita de definir cada estado de conciencia, existe alguna clasificación o intento de ordenamiento de estos, tratemos de definir aquí, pues algunos de estos estados aunque en la mayoría de los casos resulta difícil establecer limites tajantes entre unos y otros…

Estado de Sueño .- detectable mediante la lectura del electroencefalógrafo. Se manifiesta por ausencia de ondas theta y delta y predominio de las ondas alpha. Se trata de un estado habitual durante los periodos de actividad onírica que podemos recordar.
Estado de Durmiente.- detectable mediante aparatos medidores de actividad cortical, en el se inician emisiones cerebrales lentas que van desplazando las predominantes en el estado de sueño.
Estado Hipnagógico.- Se presenta a poco de iniciar el ciclo vigilia-sueño, la imaginación visual y auditiva es intensa, pero diferente a la que se da en los sueños. Se mezclan estímulos externos con imaginería subconsciente. Propicio a las manifestaciones alucinatorias al mezclarse o fundirse por un tiempo ambas realidades en un solo plano.
Estado Hipnopómpico.- Similar al estado Hipnagógico, se produce cierto tiempo antes de despertar, en la fase sueño-.vigilia.
Estados de Fragmentación.- Provocados por drogas, privación sensorial, mediante hipnosis, depresión psicológica o traumatismos cerebrales. Se caracteriza por la independencia operativa de la personalidad total del sujeto que puede conducirlo a una amnesia total o parcial. La fragmentación patológica, genera psicosis y disociación de la personalidad.
Estado de Hiperalerta.- Caracterizado por una vigilancia exagerada y una concentración y atención extremas.
Estado de Histeria.- provocado por episodios de ira, celos, terror, pánico o ansiedad psiconeurotica. El sujeto experimenta sentimientos intensos y emociones negativas y destructivas.
Estado de Rapto.- Opuesto al estado de Histeria. Sentimientos intensos e imponentes emociones evaluados como placenteros y enriquecedores de la personalidad. Pueden provocarse mediante danzas frenéticas, ritos orgiásticos (Vudú, estimulación sexual) o actividades contemplativas de orden religioso o de fe.
Estados meditativos.- Actividad mental reducida al mínimo y ausencia de imaginería visual. Se alcanzan mediante disciplinas como el Yoga, el zen o el masaje.
Estados regresivos.- En ellos se manifiestan conductas poco acordes con la edad cronológica y el estado psicológico del sujeto. Se accede a estos estados mediante manipulación experimental, con hipnosis, consumo de drogas y a través de algunos mecanismos defensivos ante temores o fobias a la adaptación a la vida adulta.
Estado letárgico.- Actividad mental, aburrida, lenta y perezosa. Provocado por mala nutrición, falta de sueño, niveles incorrectos de azúcar en la sangre o el uso de antidepresivos que limitan la actividad cerebral.
Estado de Conciencia expandida.- El sujeto se encuentra muy limitado y percibe un cambio subjetivo significativo en la comprensión del mundo exterior. En que por ejemplo puede parecerle extraña incluso desconocida una palabra que utiliza con frecuencia. Este estado puede ser provocado a través de la hipnosis, consumo de drogas y –de forma no habitual- espontáneamente.
Estado de ensoñación.- Ocurre cuando nos desplazamos mentalmente a pensamientos que tienen poco que ver con el ambiente en que nos encontramos o la actividad que estamos realizando. El sujeto esta sumergido en su realidad mental y desconectado de su entorno. Si se produce con los ojos cerrados se presenta imaginería visual y movimientos oculares rápidos. Es provocado.. por deseos intensos. Excesivo componente de fantasía en el sujeto y por privación sensorial.
Estado de Trance.- Alto grado de vigilancia focalizado en un estimulo único. Hipersugestionabilidad y ausencia de actividad alpha continuada. Se alcanza mediante la concentración en un objeto o en una función orgánica como la respiración, los cánticos repetitivos, las danzas tribales o rituales, la sugestión hipnótica, y de forma espontánea, realizando actividades que requieran atención pero que no ofrecen variaciones significativas de respuestas,, como puede ser conducir de noche durante horas.
Estado de examen interior.- Caracterizado por el predominio de la conciencia de las sensaciones corporales entendidas a nivel emocional pero no reflexivo. Se pueden alcanzar mediante técnicas de meditación e hipnosis. Y también como resultado de fobias o algunos comportamientos obsesivos.
Estado de Estupor.- La capacidad de entrada de estímulos cerebrales esta muy reducida. Es posible el movimiento y el lenguaje pero de un modo muy parco. Es un estado de semi-pasividad provocado por el alcohol, los opiáceos y determinadas psicosis.
Estado de Coma.- Caracterizado por la incapacidad para recibir por completo estímulos externos, nula actividad motora e inexistente uso del lenguaje. Provocado por traumas cerebrales, agentes tóxicos, ataques epilépticos o enfermedad.
Estado de Vigilia.- Es el estado “normal” caracterizado por el control, la vigilancia, la lógica y la racionalidad. Experimentamos el sentimiento de controlar nuestra actividad mental.

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