HIPNOSIS BARCELONA

Intrahipnosis y Posthipnosis

Intrahipnosis y Posthipnosis, son dos conceptos verdaderamente importantes para el practicante de la hipnosis.
Entendemos como intrahipnosis, todo tipo de orden o respuesta que se manifiesta mientras el sujeto se encuentra inmerso en el trance hipnótico. Inversamente denominamos Post-hipnosis al conjunto de actos que se ejecutan, una vez ha concluido el trance.
 
Las ordenes Posthipnóticas, son en realidad una de las herramientas más importantes de las que dispone el hipnólogo, representan la extensión de la influencia hipnótica, más allá del marco del trance en sí y aumentan espectacularmente las posibilidades de la hipnosis.[sociallocker]

Las sugestiones post-hipnóticas, son ofrecidas al sujeto mientras se encuentra en trance, pero la ejecución de dichas ordenes se realiza una vez este ha concluido.
 
Es motivo de discusión, todavía en nuestros días, la naturaleza exacta del fenómeno post-hipnótico, algunos autores opinan que en el momento en que el sujeto se dispone a cumplir la orden, altera su estado de conciencia entrando nuevamente en un estado de hipnosis momentáneo, similar al que durante el que le fue impartida la orden post-hipnótica disipándose una vez esta ha sido cumplida.
 
Otros consideran que al impartir una orden de este tipo dentro del marco del trance hipnótico, se genera una especie de reflejo condicionado instantáneo que da como resultado la respuesta buscada, aunque en la mayoría de las ocasiones el reflejo condicionado requiera la repetición del estimulo para su instauración en la mente del sujeto, premisa que no se cumple en el caso de las sugestiones post-hipnóticas. Una de las características, más interesantes de este tipo de ordenes, es la posibilidad de dilatar la respuesta o la ejecución de las mismas por un largo período de tiempo. La duración media de una sugestión post-hipnótica, oscila entre los dos y tres meses, si esta no resulta reforzada periódicamente. Durante el transcurso de este tiempo la respuesta a la misma se va debilitando hasta que finalmente acaba por diluirse totalmente.
 
Instalándolas en la mente del sujeto, de manera correcta y contando con la adecuada motivación por parte del sujeto, este tipo de sugestiones se cumplirán después de años incluso desde el momento en que se fijaron y lo harán de una manera precisa y exacta.
Algunos autores consideran que tan sólo pueden impartirse ordenes post-hipnóticas, en grados profundos de trance, indudablemente la profundidad ayuda a que la instauración de la orden se lleve a cabo de una manera mucho más rápida, pero en realidad esto no es exactamente de este modo, cualquier profundidad es apropiada para inducir sugestiones de este tipo, tan sólo la naturaleza de la sugestión (si esta choca frontalmente con los valores morales del sujeto), o la no consecución del rapport apropiado, puede impedir que el acto impuesto se realice con éxito.
 
La naturaleza de este tipo de ordenes es muy variada, desde la implantación de una señal, palabra o signo para propiciar la entrada en trance del sujeto instantáneamente en la segunda sesión, con la consiguiente ganancia de tiempo en el período inductivo, hasta la creación de alucinaciones en estado de vigilia. Belfiore clasifica estas ordenes en cuatro grupos específicos:

 

1. Sugestiones que afectan a lo sensorial y a la sensibilidad general.
2. Sugestiones Psico-motoras (Afectan a la motricidad del sujeto)
3. Sugestiones Psíquicas
4. Sugestiones sobre las funciones vegetativas (Circulación,respiración etc)

 

De esta manera, es posible conseguir en los sujetos en completo estado de vigilia, todo tipo de alucinaciones positivas y negativas sobre todos y cada uno de los sentidos, todo tipo de parálisis y contracturas parciales o totales, movimientos automáticos que el sujeto es incapaz de dejar de efectuar, un aumento del rendimiento y coordinación muscular etc.
 
En cuanto a las sugestiones de carácter psíquico, pueden modificar la memoria de la persona parcial o completamente, inducir sueños, y modificar los comportamientos emocionales en el sujeto, que experimentara alegría, amor u odio, atendiendo a la sugestión dada por el operador así como cambios completos de carácter. En cualquier caso todos estos cambios no son permanentes, si el hipnólogo no los anulase, se irían disipando por si sólo en un período variable de tiempo. Por último pueden afectarse también las funciones vegetativas, induciendo alteraciones en el latido cardíaco, vasoconstricción y vasodilatación y en definitiva un abanico de modificaciones, siendo, en ocasiones, algunas de ellas, como los fenómenos de estigmatización, realmente espectaculares.
 
Las reacciones de los sujetos ante las ordenes post-hipnóticas varían notablemente, algunos de ellos no recuerdan en absoluto la orden original que les obliga a ejecutar determinado acto, otros los recuerdan tras ejecutar la acción que le fue sugerida, y finalmente un grupo numeroso, recuerda la orden que le fue impuesta pero ante su asombro se ven obligados a realizar lo sugerido. Resulta interesante observar como ante la realización de un acto extraño por imposición de una orden post-hipnótica,
 
los sujetos se esfuerzan en justificar su acción tratando de buscar una motivación racional a sus actos, aunque a veces estas autojustificaciones parezcan absolutamente absurdas.
La sugestión post-hipnótica debe realizarse, dando instrucciones claras al sujeto, es decir que este comprenda exactamente la naturaleza de la orden y de la respuesta que se le exige, Debe repetirse dos o tres veces para fijarla intensamente en el subconsciente del sujeto. No debe atentar contra los valores de la persona, ni su sentido del ridículo y por último debe establecerse una señal para anularla en cualquier momento que sea necesario.
Por cuestiones de ética debemos eliminar este tipo de sugestiones cuando ya no tengan sentido o utilidad para el objetivo buscado por el tratamiento hipnótico.[/sociallocker]

Pedro Alcaraz