Hipnosis: Manual de Supervivencia Parte (2)

Separando Realidades

“La realidad es aquello que cuando dejas de creer en ello, no desaparece.” Phillip K. Dick

 

Dejando a un lado la ensalada de opiniones y teorías mediante las cuales, a lo largo de la historia, se ha tratado de definir a la Hipnosis, parece claro que el estado hipnótico se caracteriza por una inhibición casi completa de la actividad del neocortex (cerebro neomamifero), cuya actividad queda centrada casi exclusivamente en una sola zona del mismo, mientras el resto permanece inactivo.

Es decir una actividad consciente muy reducida focalizada en una sola idea y mantenida por medio de las sugestiones adecuadas, en ese estado de indolencia analítica.
Es un buen momento para recordar pues la Triada cerebral , para poder comprender mejor que ventajas obtiene el hipnologo, de generar una inhibición en el consciente del sujeto.

A pesar de que los tres bloques cerebrales trabajan al unisono para “facilitar” la supervivencia del sujeto, es obvio que en muchas ocasiones los puntos de vista sobre una determinada situación, difieren de uno a otro. Siendo habitual también que en algunas ocasiones tengan opiniones opuestas o enfrentadas completamente.
Por eso la necesidad en los mamíferos superiores de generar un cerebro rector que compare, valide y tome decisiones respecto a los datos que los otros dos cerebros le sirven.

El resultado es el cerebro Cognitivo, o Neomamifero el neocortex. Cuyo trabajo se manifiesta en lo que llamamos actividad consciente o consciencia.

Recordemos pues a grandes rasgos cuales eran y que aportaban cada uno de esos tres cerebros.

brainhipnosalud

Si observamos la tabla atentamente, la parte consciente, representada por el cerebro cognitivo, es capaz de tomar decisiones, pero para hacerlo depende de las impresiones instintivas y emocionales que le sirven sus dos compañeros.

Simplificándolo mucho podríamos poner el ejemplo de desear un helado de chocolate. Ante la vista del helado el cerebro reptiliano siguiendo sus pautas de supervivencia (y alimentarse es sobrevivir), querría evidentemente comerlo.. el cerebro límbico recordaría que en otra ocasión el chocolate le sentó mal y estuvo sufriendo dolores de barriga un buen rato….

Ambas informaciones pasarían a la consciencia y esta tomaría una decisión en base de su valoración de riesgos mas elaborada… en este caso por ejemplo determinaría “me comeré un helado pequeño”, y con esa decisión de vuelta al cerebro reptiliano, este ejecutaría la acción de comprar y comer el helado.

La mayoría de las decisiones que tomamos pues son decisiones filtradas por la conciencia, que aportan una opción elaborada y razonada que no serian capaces de aportar el resto de cerebros, (en el caso del helado, el instintivo hubiera comido una tonelada de helado y el limbico no hubiera comido nada).
Tan solo en situaciones de supervivencia en que la conciencia no tiene tiempo material para tomar decisiones, por ejemplo cuando nos llevamos un susto, o estamos ante una situación de vida o muerte inesperada. Se desconecta nuestro cerebro cognitivo y deja la toma de decisión al cerebro reptiliano. Una decisión tosca como hemos dicho pero rápida y mas efectiva. (Huir, enfrentarse o paralizarse).

Como vemos la triada cerebral trabaja en equipo por el bien del sujeto.
Al principio de esta tercera parte, comentábamos que la hipnosis lograba inhibir casi por completo la tarea de la conciencia focalizandola en un único punto de actividad, ¿como es posible lograr inhibir el modulo de análisis del cerebro? ¿Como logran los procedimientos hipnóticos, inhibir temporalmente casi en su totalidad esa parte fundamental de la mente humana?

LA DISOCIACION

La teoría de la disociación fue postulada, hace 100 años por el afamado Pierre Janet, desde entonces ha pasado por épocas de decadencia y de esplendor, recientemente Hilgard, en 1977 publica una versión neodisociativa basándose en los postulados de Janet. De un modo muy resumido, pues no necesitamos saber mucho mas, las teorías neodisociativas defienden que la conciencia o el “ego”, controla el resto de subsistemas cognitivos y los mecanismos subconscientes de un modo constante, los procedimientos de inducción al trance utilizados en la hipnosis, crearían y mantendrían posteriormente una disociación de la operativa de cada uno de estos subsistemas cerebrales que operarían desde ese momento de un modo autónomo y sin control de la conciencia.

El proceso consciente es elaborado, procesa muchos datos pero aun y así debe descartar mucha información, dándola por irrelevante o menos prioritaria.
Eso hace que nuestra conciencia no sea multitarea como puede serlo por ejemplo la operativa reptiliana que controla simultáneamente casi todas las funciones vegetativas.

La conciencia. pues, esta permanentemente valorando y ejerciendo control, demandando datos y dando permisos a nuestras funciones inconscientes.
La función de la conciencia pues, no es “actuar” (de eso se encarga el subconsciente) sino de analizar y “permitir” la actuación.
Si algún estimulo llega al reptiliano, se convierte inmediatamente en una acción.

Todos los procedimientos de inducción al trance, sean del tipo que sean, pretenden generar “momentos de disociación”, sea mediante ejercicios ideomotores, psicoimaginativos, por desbordamiento sensorial, o bien por interrupción de automatismos.
No debe confundirse “momento de disociación” con una disociación patológica, propia de desequilibrios severos de la psique. En la vida diaria se producen frecuentemente momentos disociativos de un modo espontaneo, tales como los periodos de ensoñación, o como apuntábamos unas lineas antes, momentos de sobresalto o situaciones súbitas e inesperadas.

¿Porque entonces en los procedimientos hipnóticos, se logra mantener el estado disociativo, y en los sucesos espontáneos se sale tarde o temprano de ellos? La respuesta es de una simplicidad absoluta, el uso de sugestiones “desactivadoras” como “duerme” o “sueño”, genera una respuesta de conciencia disminuida por parte del sujeto.
Todos sabemos que el acto de dormir, o el del sueño es un periodo de poca o nula actividad consciente, si una vez conseguido el momento de disociación, emitiéramos una sugestión de tipo “activador”. Como salta, baila, o cualquier otra sugestión que implicara estado de vigilia, el sujeto empezaría a ejecutar la acción pero casi de inmediato su conciencia retomaría el control y cesaría en el cumplimiento de la misma, saliendo del trance, pero al ofrecer una sugestión que implica ausencia de conciencia, el operador toma el control del proceso subconsciente disociativo y mantiene focalizado y disminuido el análisis propio de la conciencia.

Se ha discutido muchas veces el uso de palabras como “sueño” o duerme” en el establecimiento del trance, aduciendo que el trance no tiene nada en común con el sueño o el acto de dormir del ciclo vigilia-sueño. Es cierto que el sueño fisiológico no tiene nada que ver con el trance hipnótico, pero el uso de este tipo de sugestión, ofrece al sujeto (en especial a los que jamas anteriormente accedieron a un estado de trance hipnótico), la mejor guía del estado que se pretende conseguir, a la par que se logra desactivar la reactivacion del control consciente.

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