HIPNOSIS BARCELONA

Grados de Profundidad Hipnótica


La clasificación en grados de los fenómenos hipnóticos, ayuda al operador a establecer en
qué situación de profundidad se encuentra un sujeto y determinar de este modo que puede solicitarle a este en cada instante del trance. Como hemos visto en los apartados dedicados a la fenomenología hipnótica, hay todo un abanico de modificaciones psico-fisiológicas en el sujeto hipnotizado que dependen de la profundidad del trance que éste sea capaz de asumir.
Se ha tratado en múltiples ocasiones de realizar tablas con criterios y divisiones del trance basadas siempre en los fenómenos que en cada etapa manifestaba el sujeto, pero en la práctica es difícil encontrar personas que se ajusten exactamente a las manifestaciones descritas en dichas tablas, la uniformidad de comportamientos ante la hipnosis no existe.

El hipnólogo experimentado, no necesita recurrir a la consulta de ninguna clasificación, pues su experiencia práctica le permite reconocer perfectamente el estado del sujeto en cada momento del trance, sin embargo estas clasificaciones se muestran útiles para la comprensión por parte del alumno de la medida del trance conseguido así como de las manifestaciones que debería poder provocar en cada etapa.
A pesar de que la fenomenología hipnótica se presta a una clasificación mucho mayor atendiendo a las diferentes respuestas psico-fisiológicas, la mayoría de los autores se muestran casi de acuerdo en dividir las manifestaciones en tres grupos, las fronteras entre uno y otro no están claramente definidas, de manera que tomaremos como modelo un resumen de todas ellas que resulte clarificador.

En un principio cualquier tipo de inducción que utilicemos, tan sólo pretende llevar al sujeto a un estado inicial, que llamaremos HIPNOIDAL, desde ese punto los esfuerzos del operador se dirigen exclusivamente a la profundización con el fin de adquirir y aumentar el grado del mismo.
El estado HIPNOIDAL no puede considerarse grado de profundidad hipnótica propiamente dicho, porque el sujeto es muy capaz en esos instantes de salir del mismo con facilidad, podríamos considerarlo más bien como una zona intermedia de ruptura entre el estado de vigilia y el hipnótico.
Los sujetos manifiestan síntomas de picazón en los ojos, lagrimeo,
ligero adormecimiento y sensación de relajación corporal, también pueden experimentar cierta pesadez muscular generalizada.
En realidad la consecución del estado HIPNOIDAL es crucial para el posterior desarrollo de la sesión, es un momento importante donde se decide la entrada o el rechazo al trance, el hipnólogo todavía no ejerce el control de la experiencia de forma que debe mostrarse cuidadoso en los siguientes pasos a ejecutar.
Tras las primeras sugestiones de profundización, la persona alcanza el GRADO LIGERO o primer grado, estado en que el operador ya puede considerar que ejerce cierto control de la situación. En el GRADO LIGERO, aumenta la sensación de pesadez muscular y la relajación, el sujeto puede experimentar un calor corporal agradable, permanece inmóvil y existe una oclusión ocular completa, es decir, sus párpados están cerrados y si tratase de abrirlos probablemente le sería imposible hacerlo, la distensión muscular que manifiesta es notable y si elevásemos su brazo hasta media altura para dejarlo caer, lo haría de forma sorda y sin mostrar control voluntario.
Mediante sugestión es capaz de asumir estados de catalepsia parcial de miembros específicos.
Se siente en un agradable estado de reposo y su consciencia está plenamente activa, se da perfecta cuenta de todo lo que le rodea, y se siente capaz de salir de ese estado en el momento en que desee, tiene la sensación de que puede dejar de efectuar cualquier orden del hipnólogo, simplemente decidiéndolo voluntariamente, sin embargo obedece, dándose al tiempo un sinfín de autojustificaciones inconscientes. Aunque mantiene la facultad crítica, responde de manera positiva a las sugestiones del operador, y tan sólo cuando el operador le insinúa algún tipo de bloqueo al que no se puede oponer, empieza a dudar de su propio control. Experimenta un aumento de la emotividad y un entorpecimiento progresivo de las facultades de pensamiento en tanto empieza a establecerse el Rapport con el operador. En ese estado tan sólo acepta sugestiones positivas, afirmativas y tendentes a la profundización de su estado.
Mediante el uso de técnicas de profundización que estudiaremos más adelante, el sujeto accede al GRADO MEDIO, en ocasiones muestra movimientos (especialmente en manos y pies) involuntarios fácilmente reconocibles, también puede experimentar inhibiciones musculares completas, que se presentan a la mente del sujeto en forma de dificultad para reconocer exactamente la posición de sus propios miembros. En el GRADO MEDIO, puede presentarse amnesia no sugerida de forma parcial, se presenta así mismo una exaltación de los sentidos en general y gran sensibilidad a los cambios térmicos. Mediante sugestión le es posible acceder a estados de anestesia en guante y parcial.
A diferencia del grado ligero en que existía distensión muscular completa, ahora se manifiesta cierta rigidez muscular, un miembro del sujeto colocado en cualquier posición por el operador, manifiesta la tendencia bien a caer lentamente o a permanecer en la posición en que se deja, adoptando un aspecto de muñeco flexible. Esto es comprobable cuando el sujeto manifiesta el fenómeno conocido como «Flexibilitas Cérea», los dedos de las manos del sujeto, movidos a voluntad por el operador conservan la forma en que este los dejó por extraña que sea su posición.
Se pierde el interés por los sonidos del exterior mientras aumenta la concentración en las palabras del operador, y el Rapport se torna completo.

El sujeto en Grado medio, empieza a reconocer el hecho de encontrarse en trance, aunque demuestra dificultades para definirlo, sus capacidades criticas están muy menguadas y es fácil provocar ilusiones sensoriales simples así como impartir sugestiones Post-hipnóticas sencillas.
Cuando el sujeto finalmente accede al GRADO PROFUNDO de hipnosis, se produce la perdida casi total del contacto con el mundo exterior, el único nexo con el es la voz del operador que sigue muy presente, el sujeto adquiere la capacidad de abrir los ojos sin salir del trance y se observa dilatación pupilar, existe cierta perdida de coordinación en todos los sentidos.

El control del operador es casi absoluto, dado lo fuertemente establecido que se encuentra el Rapport con el sujeto, fruto de este control es la posibilidad de crear en el sujeto todo tipo de alucinaciones, visuales, auditivas, cinestésicas, así mismo se puede inducir sueños en el sujeto mediante órdenes post-hipnóticas. Estas órdenes se cumplen totalmente aunque sean de carácter fantástico e ilusorio.
Mediante sugestión se puede inducir Hiperestesia e Hipermnesia, las rememoraciones de acontecimientos pasados pueden ser revividas como si sucediesen en ese instante.
El sentido espacio-temporal del sujeto desaparece por completo, y se presenta una amnesia total en ocasiones de forma espontanea y en otras ocasiones de forma sugerida. Más allá del estado sonambúlico, existe un último estado en que el sujeto deja de responder a cualquier tipo de sugestión y se produce pérdida de control por parte del operador. La observación de este estado, no es frecuente pero tampoco es improbable, en cualquier caso carece de utilidad dada la falta de respuestas del sujeto.