Estados Alterados de Conciencia (EAC)

La mente humana como todo en este universo tiene poco en común con algo estático e inmutable, nuestro nivel de conciencia fluctúa constantemente y esas modificaciones producen constantes cambios en nuestra percepción de la realidad.

Elementos como el miedo, la ansiedad y otros muchos más, modifican regularmente nuestra percepción consciente del mundo. Tanto el estado de sueño como el de vigilia esta formado por un sinfín de estados y cada uno de ellos lleva implícito un cambio perceptual del entorno y de nosotros mismos.


Sin embargo como referencia aceptamos un estado «habitual» que generalmente es en el que permanecemos por más largos períodos.

A ese estado que llamaremos «Realidad habitual» y puede ser diferente para cada uno de nosotros. A veces tratar de explicar un determinado estado en el que nos encontramos, o simplemente el modo en que nos sentimos se hace francamente difícil, eso es así porque la palabra o el lenguaje se puede referir a la verdad, pero no es la verdad misma. El lenguaje nos sirve para tratar de transmitir a los demás, tan sólo unas cuantas pinceladas del gran cuadro de nuestros estados mentales. Estando así las cosas sería casi imposible poder comunicarnos, si no hubiésemos aceptado, una realidad consensual más o menos común.

Un estado mental concreto esta determinado por la naturaleza de las operaciones que estén realizando en ese momento el consciente y el subconsciente del sujeto, y por la forma en que estas interactúan. Un Estado Alterado de conciencia es aquel, en el que existe una comprensión subjetiva de cambio en esa relación consciente-subconsciente y su interacción, respecto a nuestra realidad habitual.

El concepto de Realidad es absolutamente subjetivo, depende de factores tales como el tipo de experiencias aprendidas por el individuo, su entorno cultural, la situación ambiental, etc…

En la actualidad vivimos en un mundo eminentemente visual y auditivo, pero si nuestra vida se desarrollase en un mundo de oscuridad total y absoluta, probablemente la percepción de la realidad predominante seria la recibida a través del olfato y el tacto. Si repentinamente ese mundo oscuro fuese bañado por la luz de alguna estrella, sus habitantes deberían readecuar todos sus conceptos y su percepción de la realidad variaría notablemente. Ese mundo seguiría siendo el mismo iluminado o no, lo que habría cambiado seria la percepción del mismo por sus habitantes

La realidad es algo subjetivo y propio del observador de la misma, por eso la comprensión de un estado Alterado de Conciencia es diferente para cada uno de nosotros y depende de infinidad de factores.

ONDAS CEREBRALES Y ESTADOS DE CONCIENCIA

Con la llegada del electroencefalógrafo, se creyó poder medir de una manera precisa la actividad eléctrica cortical y su relación con los estados de conciencia, pero la complejidad y variabilidad de las lecturas registradas han convertido la investigación en un trabajo dificultoso e inacabado hasta el momento, no obstante se tiene la certeza de que cada estado de conciencia esta propiciado por una determinada actividad electroquímica.

El electroencefalógrafo registra la actividad eléctrica de nuestro cerebro, que constantemente emite ondas mesurables en ciclos/segundo, estas ondas se mueven en la banda que va desde 0,5 ciclos hasta más allá de los 35 ciclos por segundo. Estas ondas han sido clasificadas en cuatro grandes grupos atendiendo a las características psico-fisiológicas que manifiesta el sujeto cuando las emite y a la forma de la onda predominante.

Aunque la actividad eléctrica cerebral, esta formada por la emisión simultánea de diferentes frecuencias, la predominante es la que determina el estado operativo de nuestro cerebro.

La frecuencia de actividad cerebral que oscila entre los 0,5 ciclos y los 4 ciclos por segundo, recibe el nombre de DELTA, es un estado de inconsciencia en el cual entramos ocasionalmente cada noche en nuestro ciclo natural de sueño. Se desconocen muchos de los fenómenos que ocurren mientras permanecemos en este estado de sueño profundo que por otra parte caso de alcanzarse mediante técnicas hipnóticas, implicaría la perdida de control del sujeto por parte del operador. Delta es un período de regeneración y revitalización celular, la ausencia de emisión de estas frecuencias durante nuestro ciclo de sueño, puede generar graves trastornos.

La franja entre los 4 y 7 ciclos por segunda se denomina THETA, ocasionalmente durante el trance hipnótico, algunos sujetos consiguen alcanzar estados Theta, pero es difícil mantenerlo durante mucho tiempo, esta franja de frecuencias parece ser la más escasa en la actividad eléctrica cerebral, tan sólo en las fases hipnagógicas e hipnopómpicas del ciclo vigilia-sueño-vigilia se producen emisiones importantes de estas ondas. Las ondas Theta, parecen generarse especialmente en el Hipocampo, zona cerebral que parece controlar la memoria a corto plazo.

Durante la permanencia en el estado Theta, el sujeto muestra un gran aumento en sus niveles emocionales, además la aceptación no critica de cualquier sugestión efectuada en esos momentospermite utilizarlo con éxito en la aplicación de técnicas terapéuticas y de aprendizaje. Es notable la relación entre la actividad Theta y la memoria, la mente del sujeto experimenta representaciones mentales vívidas y «flashbacks» del pasado, mientras permanece en un estado de aquietamiento físico.

Theta es el estado de la creatividad, la absorción, valoración y síntesis de las ideas se producen de un modo especial, que permite un acercamiento a la comprensión de cualquier hecho de forma irrealizable en vigilia.

Las ondas ALPHA oscilan entre los 7 y los 14 ciclos/segundo, en ese estado experimentamos profunda relajación psico-física, las funciones conscientes permanecen activas, pero se ven relegadas por las manifestaciones subconscientes que van haciendo acto de presencia con más intensidad, conforme van predominando las frecuencias más bajas de Alpha. Casi todos los estados hipnóticos se producen durante la permanencia del sujeto en actividad Alpha.

De 14 ciclos en adelante, nos encontramos con la actividad BETA, es la que experimentamos durante el estado de vigilia, es un estado de concentración y atención en el que predomina el consciente del sujeto. Parece ser que el estado habitual debería rondar los 20 ciclos/segundo, más allá empiezan a surgir cuadros de gran nerviosismo e histeria.

Durante el sueño nuestro cerebro inicia un descenso gradual de la gama beta a alfa, en el que de alguna forma se mantiene estable con incursiones cíclicas el los estados theta y delta.

Existen en la actualidad, según Stanley Krippner, unos veinte tipos distintos de EAC reconocidos e identificados, a pesar de lo confuso que resulta en ocasiones hacer distinciones dado que en la mayoría de los casos están separados por fronteras poco claras. Algunos de ellos los reconocemos y nos resultan familiares, otros, quizás tan habituales como los primeros, nos pasan desapercibidos a pesar de experimentarlos diariamente y por ultimo un pequeño grupo de ellos, tan sólo se experimentan bajo circunstancias especificas.

El estado de sueño, detectable mediante la lectura del electroencefalógrafo, se manifiesta por la ausencia de ondas cerebrales Theta y Delta, predominio de Alpha y fases en las que se presenta movimiento rápido de ojos. Es un estado habitual de nuestro ciclo de sueño nocturno.

El estado dormido, es así mismo detectable mediante aparatos medidores de actividad cortical, en este estado ya no existen fases de movimientos oculares rápidos, y se inician emisiones de ondas cerebrales lentas que van desplazando las predominantes en el estado de sueño.

El estado hipnagógico, se presenta al poco tiempo de iniciar el ciclo vigilia-sueño, la imaginería auditiva y visual es intensa, pero diferente de la que se da en los sueños, es un estado en que se mezclan estímulos del exterior con imaginería subconsciente. Es un estado propicio a manifestaciones alucinatorias, porque se mezclan ambas realidades en un solo plano.
El estado hipnopómpico, similar al estado hipnagógico pero que se produce cierto tiempo antes de despertar, en la fase sueño-vigilia.

Los estados de fragmentación, pueden ser provocados por drogas, por privación sensorial mediante el uso de técnicas hipnóticas, por depresión psicológica, así como también por traumatismos cerebrales. Este estado se caracteriza por la independencia operativa de fragmentos de la personalidad total del sujeto, que pueden llevarlo a una amnesia total o parcial sobre acontecimientos de su vida. Si la fragmentación es de carácter patológico, suele generar episodios de psicosis, disociación de la personalidad y personalidad múltiple.

El estado hiperalerta, se significa por una vigilancia exagerada, en este estado la concentración y la atención en cualquier actividad que se este realizando, se lleva a limites extremos.

Estados de histeria, se provocan mediante, episodios de ira, celos, terror pánico o ansiedad psiconeurótica, el sujeto experimenta sentimientos intensos y emociones negativas y destructivas.

El estado de rapto, es el opuesto a los estados de histeria, en el también se experimentan sentimientos intensos e imponentes emociones, pero estos son evaluados por el sujeto como placenteros y enriquecedores de la personalidad. Los estados de rapto pueden ser provocados por la participación en danzas frenéticas, ritos orgiásticos como el vudú o algunos rituales de brujería, estimulación sexual y por algunas actividades contemplativas y religiosas.

Estados meditativos, actividad mental reducida a su mínima expresión, emisión de continuada ondas Alpha y ausencia de imaginería visual. Se pueden alcanzar mediante las disciplinas meditativas como el Zen o el Yoga, mediante el masaje y por sometimiento a privación sensorial.

Estados regresivos, en ellos se manifiestan conductas poco concordantes con la edad cronológica y el estado psicológico del sujeto. Se accede a estos estados mediante manipulación experimental con hipnosis o con el consumo de ciertos tipos de drogas.

El estado letárgico, lleva al sujeto a una actividad mental aburrida, lenta y perezosa. Una mala nutrición, falta de sueño, niveles incorrectos de azúcar en la sangre, o el uso de antidepresivos que limitan la actividad cerebral, pueden provocar circunstancialmente este estado.

Estados de Conciencia expandida, sensorialmente el sujeto se encuentra muy limitado y percibe un cambio subjetivo notable en la comprensión del entorno exterior y de su propio mundo interior.

Estos estados de Conciencia expandida pueden ser provocados por la hipnosis, pero también se alcanzan mediante el uso de drogas alucinógenas y en ocasiones, aunque no suele ser muy habitual, se puede acceder a ellos de forma espontánea.

El estado de soñar despierto, ocurre cuando con los ojos abiertos o cerrados nos desplazamos mentalmente a pensamientos que tienen poco que ver con el ambiente en que nos encontramos o la actividad que estamos realizando. En tanto se experimenta dicho estado, el sujeto esta absolutamente sumergido en su realidad mental y por tanto prácticamente desconectado de su entorno. Si se produce con los ojos cerrados, se presenta imaginería visual y movimientos oculares rápidos. Se provoca por los deseos intensos, un gran componente de fantasía en el sujeto y la privación sensorial.

El estado de Trance, se caracteriza por un alto grado de vigilancia focalizada a un estimulo único, hipersugestionabilidad y ausencia de actividad Alpha continuada. El trance se alcanza mediante la concentración en un objeto o en una función orgánica como la respiración, excluyendo cualquier otra cosa durante un cierto tiempo, los cánticos repetitivos, ciertas danzas tribales o rituales, la sugestión hipnótica y de forma espontánea realizando actividades que requieren atención pero no ofrecen variaciones significativas de respuesta, como puede ser conducir de noche durante varias horas.

El examen interior, se caracteriza por el predominio de la conciencia de las sensaciones corporales, estos se comprenden a un nivel emocional consciente pero no reflexivo. Se puede alcanzar mediante técnicas de meditación, e hipnosis.

El estupor es un estado en el que se tiene muy reducida la capacidad de entrada de estímulos sensoriales, es posible el movimiento y el lenguaje pero ambas funciones de forma muy reducida. Es un estado de semipasividad que puede ser provocado por el alcohol, algunos compuestos opiáceos y determinadas psicosis.

El Coma, caracterizado por la incapacidad de recibir estímulos externos, prácticamente nula actividad motora e inexistente uso del lenguaje, el coma puede ser provocado por traumas cerebrales, agentes tóxicos, ataques epilépticos o enfermedad.

El estado de vigilia o «normal» es un estado reflexivo, que se caracteriza por el control, la vigilancia, la lógica y la racionalidad. Durante este estado experimentamos el sentimiento de controlar nuestra actividad mental,

Como vemos hay gran cantidad de EAC, en numerosas ocasiones con fronteras entre ellos poco definidas, no todos son detectables mediante el encefalógrafo, pero muchos de ellos son accesibles de un modo experimental mediante el empleo de técnicas hipnóticas.

Pedro Alcaraz