HIPNOSIS BARCELONA

Desarrollo de una sesion de hipnosis

La estructura de las sesiones hipnóticas depende en gran parte del propio operador. Condicionantes como el tiempo de que se dispone, y la mayor o menor dificultad del sujeto para acceder al trance deseado, son importantes a la hora de valorar cual debería ser el formato idóneo.

Vamos a describir una hipotética primera sesión, en la que el sujeto y el operador van a encontrarse por primera vez, obviamente las subsiguientes sesiones, como indicaremos en su momento, resultaran mucho más breves.

La charla Pre-hipnótica

Debemos dedicar una gran parte de la primera sesión a mantener con el sujeto una charla, en la que nos indicará cual es el motivo que lo ha impulsado a someterse a una sesión de hipnosis. Esta charla inicial es de vital importancia, ya que establece un principio de Rapport, y la confianza del sujeto en el hipnólogo. En algunas ocasiones esto es innecesario, pues el sujeto llega hasta nosotros bien recomendado por alguien satisfecho con nuestro trabajo o bien por el prestigio que nos otorga en el desempeño de nuestra especialidad.

Si no fuese así debemos establecer esa confianza inicial tan necesaria alejando al sujeto cualquier duda respecto al estado hipnótico, eliminando las concepciones tales como la perdida de conciencia, o la posibilidad de que no sea capaz de salir del trance y explicándole con la mayor sencillez posible, que es lo que puede esperar del estado hipnótico. Es de suma importancia generar en el sujeto la impresión de que el es el responsable de la consecución de su propio trance, evitando cualquier planteamiento inicial del que se puedan desprender conceptos de enfrentamiento de personalidades. Hacerle constar que el operador tan sólo está ahí, para guiarlo por el camino que le permitirá alcanzar el objetivo de la sesión y que tal tarea no conlleva ningún conflicto de voluntades, ni de imposición de personalidad. El operador aprovechara esta primera toma de contacto, para establecer que tipo de patrón de relación va a utilizar posteriormente en la práctica de la inducción, recordemos que cuando hablábamos de la sugestión definíamos cuatro tipos básicos, en realidad en un principio tan sólo se trata de una elección entre dos opciones, si nuestra fraseología será autoritaria o permisiva, más adelante ya nos aproximaremos con más detalle a las características del sujeto. Ese contacto inicial también puede proporcionar al operador valiosas informaciones sobre la personalidad del sujeto y la posibilidad de que ofrezca algún tipo de resistencia al proceso.

Por lo general, si se trata de la primera vez que el sujeto acude a una sesión de hipnosis, se muestra expectante y nervioso, denota cierta inquietud producto del desconocimiento de lo que va a suceder. El trabajo del operador es preparar psicológicamente al sujeto, de una forma amable y simpática, ajustándose a su personalidad en la medida de lo posible, incluso en los aspectos emocionales de su personalidad. Proceder deliberadamente con la intención de ganarse la confianza de la persona y obteniendo a la vez la máxima comprensión sobre el problema y las causas que lo generan, no significa en ningún modo una perdida de tiempo. Hay que alargar esa primera entrevista lo necesario, pues de ella depende en gran medida los resultados posteriores.

No hay que olvidar que cada sujeto es un individuo único, con circunstancias personales y problemas únicos, por tal razón no se debe categorizar o etiquetar demasiado rápidamente al sujeto y las posibles raíces de los problemas que lo han traído hasta nosotros.

Resulta interesante, ajustarse a las creencias y opiniones especificas del sujeto. Existen algunas personas que por falta de información acuden a la consulta del hipnólogo con la convicción de que este va a posar toda la fuerza de su mirada en el, durmiéndolo instantáneamente. ¿Porque no utilizar esa creencia?, las convicciones parten de la fe, y la fe es una premisa básica en el aprovechamiento de las técnicas hipnóticas, ¿porque utilizar una técnica psico-imaginativa que puede ofrecernos resultados inciertos, si el sujeto nos esta diciendo lo que espera de la hipnosis?.

No debemos ajustarnos a los conceptos de inducción formalista exclusivamente, las creencias de los sujetos pueden ser aprovechadas para llevarlos al trance de forma rápida sencilla y al tiempo natural para ellos.

Durante la charla, estimularemos al sujeto a que nos exponga las dudas que pueda tener sobre el acto hipnótico, apresurándonos a aclararlas con la máxima sinceridad de la que seamos capaces.

Es una buena opción dejarnos aconsejar por lo que nuestro subconsciente nos diga sobre la persona que tenemos delante, con el tiempo y la práctica se acaba decidiendo intuitivamente los modos y las mecánicas inductivas a aplicar con cada persona.

Las pruebas de sugestionabilidad

Aunque tras la entrevista, ya nos habremos formado una idea, más o menos aproximada, de la sugestionabilidad del sujeto, le propondremos efectuar unas cuantas pruebas de sugestión, dejando bien sentado de que no se trata de intentos de inducción. Las pruebas de sugestión suelen relajar el ambiente, tranquilizando al sujeto, a la vez que nos ofrecen valiosos datos sobre su comportamiento, como puede ser su capacidad para relajarse y el modo en que va aceptando nuestras sugestiones. El desarrollo de las pruebas de sugestión, figura suficientemente detallado en el capitulo que dedicábamos, páginas atrás, en el que también incluíamos indicaciones de como llevarlas a cabo e interpretar las respuestas, basta con decir que de sus resultados, deduciremos que técnica de inducción debemos utilizar específicamente con ese sujeto.

Es interesante mantener una conversación con el sujeto tras haber efectuado las pruebas de sugestión, para que nos manifieste sus opiniones al respecto,sus observaciones puede facilitarnos detalles muy útiles en la posterior inducción.

Otras consideraciones

Tras la charla y las pruebas de sugestión, puede darse el caso de que el sujeto todavía, mantenga una actitud de desconfianza y temor ante la hipnosis, en tal caso no debemos hipnotizarlo, simplemente decirle que lo piense unos días, y que estamos a su disposición para cualquier pregunta que desee hacernos.

Si por el contrario, la persona desea someterse a la inducción hipnótica en tanto nosotros mantenemos dudas al respecto, tampoco debemos iniciar ningún intento hipnótico ya que desembocaría en un fracaso seguro y la imposibilidad de ayudar en futuras sesiones al sujeto. Sólo debemos iniciar nuestro trabajo cuando tengamos la absoluta seguridad y confianza en que el intento hipnótico no va a fracasar.

Resumiendo los pasos a seguir en esa primera sesión serían los siguientes:

1-. Ofrecer al sujeto toda la información necesaria sobre la hipnosis y sobre nosotros mismos.

2. Extraer toda la información que nos sea posible sobre su personalidad, el problema que lo ha traído hasta nosotros y sus ideas previas sobre la hipnosis, así como sus primeras respuestas a la sugestión mediante las pruebas de sugestionabilidad

3. Establecer una relación armoniosa.
Siempre debemos mostrarnos seguros de nosotros mismos, transmitiendo al sujeto la imagen de llevar absolutamente el control de la situación. Nunca nos mostraremos, desconcertados o confundidos. Si alguna de las pruebas que efectuamos sobre el sujeto fracasan o no dan los resultados que esperábamos, debemos actuar exactamente como si el resultado fuese justamente el que pretendíamos, no permitiendo que pase por la mente del sujeto, ni tan sólo por un instante, dudas sobre su capacidad para alcanzar el trance, o nuestra habilidad para provocarlo.

Es una buena estrategia hacer responsable al sujeto de su propio trance, explicarle que esa capacidad es propia de personas inteligentes y que ejercen control sobre si mismos, pues ayuda a establecer la colaboración del sujeto en su propia inducción y elimina enfrentamientos de voluntades.

La idea de que ambos, sujeto y operador, están trabajando juntos en un objetivo común, también aumenta la cooperación de la persona, así como la fuerte motivación que pueda tener para resolver el problema que lo trajo hasta nosotros. Como norma, no debemos nunca opinar al respecto de lo fácil o dificil que resultara hipnotizarlo aunque el sujeto tras la primera experiencia se mostrase desencantado por la poca profundidad alcanzada. En ese caso se le explicara que el acceso al trance hipnótico es un proceso de aprendizaje y que para ser la primera sesión puede sentirse muy satisfecho.

Si durante la charla, la persona vertiese opiniones contrarias a nuestro código de valores, jamás debemos juzgárselas de un modo crítico, pues podría interferir de modo negativo en el establecimiento del rapport.

La misma influencia negativa que se derivaría de atribuirle las culpas del fracaso en la inducción, ya que muchas personas son incapaces de llegar a un estado ligero o medio de trance en la primera sesión, y sin embargo lo alcanzan con facilidad tras una o dos sesiones más. Sean cuales sean las respuestas que obtengamos del sujeto, debemos animarle diciéndole que lo esta haciendo muy bien y que lograremos el nivel adecuado de trance en breves sesiones.

Una vez entregados a la práctica de las pruebas de sugestión o de inducción, hablaremos con voz lenta y clara, empleando el tono acorde al tipo de relación interpersonal que se haya establecido, transmitiendo al sujeto, seguridad absoluta y dejando el tiempo suficiente después de cada orden para que estas se cumplan.

Algunos operadores piensan que bajo estado hipnótico, la respuesta de los sujetos a sus ordenes es inmediata, y amontonan sugestiones una tras otra sin dar tiempo al sujeto a experimentar la anterior, esto desemboca en la confusión de este y en la imposibilidad por parte del operador de conocer cual es el estado por el que se esta deslizando el sujeto en cada momento.

Al no poderse cumplir determinadas sugestiones previas, el hipnólogo corre el riesgo de ofrecer ordenes demasiado avanzadas para el estado de profundidad del sujeto. Uno de los obstáculos más importantes para alcanzar estados de trance más profundos en algunos sujetos, se debe a que estos no comprenden exactamente que es lo que se les esta pidiendo, probablemente por falta de claridad en la construcción de la fraseología.

Alcanzar estados de trance profundo es accesible a casi todo el mundo, siempre que recordemos que para llegar a el, debemos ir modificando un trance leve con sugestiones de dificultad creciente hasta alcanzar la máxima profundidad. Así pues, no es conveniente tratar de acelerar los pasos a seguir en la primera sesión. Una vez hemos establecido el trance, por poco profundo que resulte, impartiremos una sugestión post-hipnótica, a fin de que en la siguiente sesión el sujeto alcance un nivel más profundo y de manera más rápida, esta sugestión deberemos repetirla en cada una de las sesiones que realicemos, ya que , por lo general, nos permitirá acortar los tiempos de inducción en próximas sesiones.

Por ultimo recordemos de nuevo que la mecánica habitual en toda sesión de hipnosis consta de cuatro partes bien diferenciadas, tras la inducción al trance hipnótico y la profundización de este, procederemos a impartir las sugestiones apropiadas para la consecución del propósito de la sesión, dentro de esta fase impartiremos las oportunas sugestiones posthipnóticas, tanto para resolver el problema del sujeto como para facilitar las posteriores inducciones, y finalmente procederemos a deshipnotizarlo añadiendo sugestiones de calma, bienestar y relajación una vez finalice el trance.